El poder del anhelo y acción moldea profundamente nuestro destino, como lo ilustra esta conmovedora historia de Medina. Este relato enfatiza el papel crucial de la intención sincera y el esfuerzo constante para lograr un resultado favorable.
Una Historia de Destino: Anhelo, Acción y Medina
Narrada por Ismail Hakkı Bursevî, este es un relato conmovedor compartido con una persona virtuosa que residía en la bendita ciudad de Medina, quien ocupaba el estimado puesto de muecín en la reverenciada Rawda y supervisaba los ritos funerarios para los difuntos.
La Historia se Desenvuelve
La pregunta planteada fue:
“A lo largo de sus años sirviendo estas hermosas funciones, ¿ha presenciado algo extraordinario o inusual?”
Respondió:
“En efecto, sí. Pero un incidente en particular me impactó.
Un día, estábamos preparando un cuerpo para el entierro en el Cementerio de Baqi – un hombre que oraba consistentemente en Rawda. Mientras nos preparábamos para bajarlo a la tumba, individuos del reino invisible (que Allah lo sepa mejor) lo levantaron y transportaron lejos. En su lugar, trajeron a alguien desde lejos y lo depositaron para descansar.
Me asombró este evento e inquirí sobre su sabiduría de aquellos responsables. Explicaron:
- “Este hombre vivió en nuestra bendita ciudad durante mucho tiempo. Sin embargo, cuando sentía el calor y la incomodidad del sol, lamentaba: ‘¡Oh, el aire y el agua de mi tierra natal!’”
- “El que transportamos desde lejos vivió en su propia tierra según la Sunnah y el carácter del Profeta (paz sea con él), siempre soñando con unirse a nosotros aquí con gran anhelo. Repetidamente expresó: ‘¡Oh Medina, Oh Rawda, oh Mensajero de Allah!’ – y alcanzó este bendito final.”
Una Lección Profunda
El amor es como una corriente que conecta dos corazones. Shaykh Veysel Karanî, a pesar de su distancia física del Profeta (paz sea con él), se benefició espiritualmente a través del vínculo de cercanía y conexión sincera nacida de su profundo amor. Numerosos intercambios espirituales tuvieron lugar entre esos dos corazones.
El Profeta Muhammad (paz sea con él) una vez se volvió hacia Yemen y dijo:
“Oigo el aliento de la misericordia que viene de Yemen.” (Tabarani, Kabir, VII, 52/6358)
Esto demuestra que la distancia es insignificante cuando los corazones están conectados por amor. Por el contrario, incluso la proximidad física es inútil si los corazones están distanciados. De ahí que la frase “Mi Yemen está conmigo, y el mío está en Yemen” se haya convertido en una expresión bien conocida.
La separación física no conduce a la separación espiritual; a veces, el propio anhelo acerca los corazones, uniéndolos en uno.
En cuanto a nosotros, aunque somos parte de la ummah del Profeta (paz sea con él), viviendo lejos después de 14 siglos, nuestra cercanía a él depende de cuán estrechamente nos parezcamos a él en carácter y conducta. La verdadera proximidad al Profeta (paz sea con él) está vinculada únicamente a taqwa – rectitud.
El Profeta Muhammad (paz sea con él) dijo:
“Los más cercanos a mí son aquellos que son más justos, dondequiera que estén.” (Ahmed, V, 235; Heysemi, IX, 22)

