La historia del Compañero (ṣaḥāba) Selit constituye un ejemplo de profunda devoción hacia el Amor y Compañía del Profeta. Este relato muestra cómo un ṣaḥāba valoraba su vínculo con el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) por encima de todo.
La devolución de la tierra donada por Selit (RA)
El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) había donado un terreno a Selit, quien era uno de los virtuosos Ansar. Tras permanecer algunos días en esa tierra, Selit regresó y recibió la buena noticia de que se habían revelado aleyas (āya) y capítulos del Corán, y que nuevas disposiciones habían sido explicadas por el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él). Inmediatamente, se dirigió a la presencia del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) y le dijo:
“¡Oh Mensajero de Allah! Ocuparme de esta tierra que me has donado me ha alejado de ti. Por favor, retírala de mí. ¡No necesito nada que me mantenga lejos de ti!”
El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) aceptó la devolución de la tierra.
Una valiosa lección
El Corán, en la sura al-Mujādala, dice:
“El Profeta es más digno para los creyentes que ellos mismos...” (al-Mujādala, 37)
Esta situación demuestra que el amor de los Compañeros (ṣaḥāba) por Allah y Su Mensajero estaba por encima de cualquier otro sentimiento. Ya fuera riqueza, familia o vida, nada podía superar su devoción.
El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) es nuestro mayor tesoro. Sobre esto debemos reflexionar:
¿Cuánto valor tendrían todos los bienes del mundo si no conociéramos a nuestro Profeta? Nuestra vida mundana y nuestras posesiones son pasajeras, pero la paz y la felicidad que provienen de conocer y seguir al Profeta son eternas.
Un momento para reflexionar
Comprender y apreciar al Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) es el paso más importante para servir a Allah. Sin comprenderlo, conocerlo, tomarlo como ejemplo y captar una parte de su qalb (el corazón), nuestra iman (la fe) no se completa; ni entendemos plenamente el Corán ni cumplimos nuestro papel en la existencia.

