Profeta Mahoma · junio 18, 2026

El Dolor del Profeta: El Fallecimiento de Ḥazrat Zaynab (ra)

El fallecimiento de la amada hija del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él), Ḥazrat Zaynab, afectó profundamente a toda la comunidad musulmana. Este artículo aborda los acontecimientos en torno a su …

El fallecimiento de la amada hija del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él), Ḥazrat Zaynab, afectó profundamente a toda la comunidad musulmana. Este artículo aborda los acontecimientos en torno a su muerte, examinando el dolor del Profeta y los bellos rituales practicados conforme a las enseñanzas islámicas, constituyendo un ejemplo conmovedor del Dolor del Profeta.

Ritual de Lavado y Exposición

Tras el fallecimiento de Ḥazrat Zaynab (radiyallahu anha, que Allah esté complacido con ella) en el octavo año de la Hégira, el lavado fue realizado por mujeres de los Ansār (los Auxiliares de Medina): Umm Ayman, Umm ʿAtiyya, Ḥazrat Sawda y Umm Salama (radiyallahu anhuma, que Allah esté complacido con ellas). Durante este proceso sagrado, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) se acercó y dio las siguientes instrucciones:

  • “Comenzad el lavado por su lado derecho y por las partes que se lavan para la ablución. Usad agua y hojas de sidr (sidr, un tipo de árbol de cerezo silvestre que crece en Arabia, conocido por su sombra densa y fragancia; sus hojas se mezclan con agua para el lavado ritual) en número impar — tres, cinco o siete veces — y si lo consideráis necesario, podéis usar más. En el último lavado, añadid alcanfor al agua.”

Peinaron su cabello, lo dividieron en tres partes y lo trenzaron: dos a los lados y una en la parte frontal.

Tras completar el lavado, presentaron el sudario al Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él). Él dijo:

“Haced de este sudario la prenda interior para Zaynab.” [2]

El Dolor y Consuelo del Profeta

Después de realizar la oración fúnebre, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) descendió a la tumba con una expresión visiblemente apesadumbrada. Al cabo de un tiempo, salió sonriendo y dijo:

“Le pedí a Allah que le concediera alivio en su tumba y que mitigara la aflicción de su debilidad. Allah aceptó mi súplica.” [3]

Este acontecimiento muestra el gran amor y respeto que el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) sentía por su hija, y ofrece una perspectiva sobre los rituales islámicos de luto.

[1] Sidr: Un tipo de árbol de cerezo silvestre que crece en Arabia, conocido por su sombra densa y fragancia; sus hojas se mezclan con agua para el lavado ritual de los difuntos.
[2] Bujari, “Janāʾiz”, 8-17; Muslim, “Janāʾiz”, 36; Ibn Saʿd, al-Ṭabaqāt al-kubrā, 8/34-36.
[3] Ibn al-Athīr, Usd al-Ghāba, 7/131.