Encontrar el regalo supremo para Alá no consiste en ofrecer materiales preciosos. Más bien, reside en cultivar un corazón que refleje Sus atributos: un concepto bellamente ilustrado a través de una antigua historia.
La Historia de Yusef y el Espejo
Mevlana Rumi relata una historia donde el Profeta Yusef (paz sea con él) recibe a un visitante de tierras lejanas, unido por profundo afecto. Como se describe en la historia, Yusef, renombrado por su belleza, entabla conversación con su invitado quien entonces pregunta: “¿Qué regalo has traído de tus viajes?”.
El invitado, inicialmente perplejo, responde con profunda sinceridad: “He buscado por todo este mundo para encontrar una ofrenda digna. Sin embargo, no encontré nada que igualara tu esplendor. ¿Cómo podría presentar un grano de oro o una gota de agua como regalos? ¿Qué semilla existe en todos los almacenes de Egipto comparable a tu belleza? El único regalo que se ajusta a ti debe reflejar tu propia magnificencia. Por lo tanto, he traído un espejo, limpiado y pulido, reflejando la luz del corazón.”
El visitante entonces revela un espejo, presentándolo al Profeta Yusef. Esto simboliza que la ofrenda más valiosa no es algo material, sino más bien un estado de pureza interior.
¿Qué Podemos Ofrecer a Alá?
Alá es autosuficiente y posee toda belleza y valor. Por lo tanto, el regalo más aceptable que podemos ofrecerle no es un objeto tangible, sino un corazón puro – kalb-i selim en terminología islámica. Esto significa un corazón depurado de impurezas mundanas, reflejando la moral divina y capaz de reconocer Sus atributos.
Versos coránicas refuerzan esta idea:
“Ninguna riqueza será beneficiosa ese día, ni hijos – excepto para aquellos que vengan con un corazón puro.” (Surah Ash-Shu’ara, 88-89)
Mevlana explica además: “El espejo de la existencia es la inexistencia. Si no eres necio, trae la nada a la presencia de Alá”. Esto significa desprenderse de los deseos mundanos y reconocer nuestra dependencia de Él.
Purificando el Corazón
- Desapego del Deseo: Reconoce que los deseos egoístas son venenos para el alma y cadenas que nos atan.
- Reflejando los Atributos Divinos: Esfuérzate por encarnar la moral divina en tus acciones, para que otros vean reflejos de la belleza de Alá.
- Sinceridad y Pureza: Un corazón nublado por preocupaciones mundanas no puede percibir o reflejar verdaderamente las cualidades divinas.
En el sufismo, el camino a la cercanía con Alá implica purificar el corazón y encarnar Sus atributos – un proceso conocido como tasavvuf.
Como afirmó Abu Bakr al-Kattani: “El sufismo es carácter. Quien te supera en carácter, también te supera en pureza.”
De manera similar, Abu al-Hussain an-Nuri dijo: “El sufismo no es una forma ni una ciencia; es solo buen carácter. Si fuera una forma, se adquiriría con esfuerzo; si fuera una ciencia, se aprendería. Por lo tanto, la mera forma y el conocimiento no pueden conducir a la meta. El sufismo es revestirse del carácter de Alá.”

