Comprender qué sucede con los cuerpos de mártires y justos es un tema profundamente arraigado en la creencia islámica. A lo largo de la historia, existen numerosos relatos que detallan la preservación de estos cuerpos, ofreciendo una visión del más allá y la gracia divina. Este artículo explora esas historias, proporcionando información desde eventos históricos.
Relatos de Preservación
Narrado por Jabir bin Abdullah (que Allah esté complacido con él): “Durante la Batalla de Uhud, mi padre fue uno de los primeros en ser mártir. La noche anterior me instruyó: ‘Anticipo ser el primer mártir en esta batalla. Después de mí, la persona más querida que dejo atrás eres tú. Paga mis deudas y trata bien a tus hermanos’.
A la mañana siguiente, se convirtió en mártir. Lo enterré junto a otro mártir, pero no pude soportarlo estando solo. Seis meses después, exhume su cuerpo y lo encontré notablemente preservado, con solo una parte de su oreja permaneciendo sin cambios desde el día que lo enterré. Luego lo volví a enterrar en una tumba separada.” (Bujari, Janazah, 78)
De manera similar, Amr bin Jamuh y Abdullah bin Amr (que Allah esté complacido con ellos) fueron enterrados juntos cerca de un lecho del río. Debido a las inundaciones, sus tumbas tuvieron que ser trasladadas. Al abrir las tumbas, parecían como si acabaran de fallecer; sus cuerpos no se habían deteriorado.
Otro relato cuenta la historia de alguien que fue herido antes del martirio y colocó su mano sobre la herida antes del entierro. Cuando se abrió la tumba, su mano permaneció en la misma posición. Esto ocurrió cuarenta y seis años después de la Batalla de Uhud. (Muwatta, Jihad, 49)
Se informa que los cuerpos de los mártires eran suaves y flexibles cuando se exhumaban, pareciendo personas vivas. Durante una de estas instancias, una pala golpeó accidentalmente el pie de un mártir, causando que fluyera sangre; lo que indicaba que no estaba completamente rígido. (Abdurrazzak, Musannef, III, 547)
En la actualidad, en el Cementerio de Baqi en Medina, a veces se realizan nuevos entierros sobre tumbas más antiguas. Los funcionarios han relatado casos en los que al exhumar estas tumbas antiguas se revelan cuerpos que no se habían descomponido, lo que lleva a reenterrar los restos sin mayor alteración.
La Historia de Elyasa y Zulqifl
Durante la construcción de la presa Dicle en la provincia de Diyarbakir, Turquía, las tumbas de Elyasa y su sobrino y sucesor, Zulqifl (que la paz sea con ellos), fueron sumergidas. Cuando las tumbas fueron reubicadas a una colina cercana, los testigos confirmaron que sus cuerpos parecían como si todavía estuvieran vivos.
Una Lección de la Historia
Mahmud Sami Ramazanoğlu, un erudito radicado en Adana, relató una historia sobre un respetado Hafiz (memorizador del Corán) cuyo cuerpo fue exhumado después de 30 años. Se informó que el cuerpo y el sudario estaban perfectamente preservados.
Una Reflexión
Estos eventos extraordinarios son manifestaciones de la gracia de Allah, sirviendo como recordatorios y guía. Si bien todas las personas eventualmente mueren, algunas almas justas están bendecidas con circunstancias únicas.
La preservación de los cuerpos es un testimonio del poder divino y sirve como estímulo para que los creyentes se concentren en su destino eterno más que en la naturaleza fugaz de la existencia terrenal.
Enfoque
Los individuos justos son tesoros de secretos divinos. Aunque físicamente similares a otros, sus corazones son apreciados por Allah. Su influencia continúa incluso después de la muerte, inspirando a generaciones a través de sus enseñanzas y acciones. Figuras como Shāh-i Nakshiband, Abdülkâdir Geylânî, Mevlana, y Hüdâyî permanecen vivos en los corazones de los creyentes.

