Esta conmovedora historia explora el respeto por el Corán y la sincera devoción, revelando un incidente extraordinario que ejemplifica las bendiciones divinas. Es una historia arraigada en profunda fe y demuestra el poder de honrar el Libro Sagrado.
Un Legado de Hattat: Una Historia Conmovedora
Emin Saraç Hocaefendi relata un evento notable de Medina, compartido por Abdülkadir Bekli, un miembro respetado de la comunidad de la ciudad. Esta historia, registrada en los archivos del Tribunal Sharia de Medina, está llena de sabiduría y asombro.
Una Vida Dedicada al Corán
Durante una temporada de peregrinación, se subasta a licitación en Medina una copia bellamente caligrafiada del Corán. Los peregrinos de varios países admiran su exquisita escritura y hacen ofertas. Un peregrino turco, lleno de curiosidad, se acerca al Corán y exclama:
“¡Este es el Corán escrito por mi difunto padre!”
Continúa: “¡Pero lo enterré con él según su voluntad!”.
Una investigación más profunda revela la siguiente secuencia de eventos:
Debido a la falta de espacio en el cementerio Jannat al-Baqi de Medina, las tumbas se reabren ocasionalmente después de un período. Durante una reapertura, se descubrió un cuerpo notablemente bien conservado y esta misma copia del Corán. Todos quedaron asombrados. Los funcionarios recuperaron el Corán bellamente escrito de la tumba y decidieron subastarlo, donando los ingresos a la comunidad musulmana.
La Devoción de un Padre
El peregrino turco, abrumado por la emoción, completa la historia:
“Mi padre era un calígrafo que escribía un Corán cada año para ganarse la vida. Sin embargo, también elaboró con cuidado una copia especial, llena de belleza y devoción excepcionales. Vertió toda su habilidad en ella, creando una obra maestra durante mucho tiempo. Al completarla, nos reunió con inmensa gratitud y alegría, diciendo:
“¡Mis hijos! Escribí este Corán para que fuera mi intercesor en el más allá. Mi voluntad es que cuando yo muera, lo envuelvan hermosamente y lo coloquen sobre mi pecho.”
Cumplimos su deseo a su fallecimiento.
Y así, lo que más me sorprendió fue que, a pesar de que mi padre estaba enterrado en Estambul, años después se le encontró en estas tierras benditas, dentro de un cementerio bendito.
Una Lección de Fe
A veces, los creyentes fallecidos no son dejados donde fueron enterrados sino que son trasladados a lugares dignos de ellos por orden divina. Esto se conoce como “traslado de tumbas” (nakl-i kubur). Tales eventos ocurren con frecuencia en las tierras más benditas, y el piadoso pueblo de Medina ha estado al tanto de esta verdad durante mucho tiempo. Es un hecho bien conocido que aquellos que mueren en estas áreas sagradas y son dignos de ellas, o aquellos que fallecen en tierras lejanas pero merecen estar allí, tienen sus lugares intercambiados por ángeles.
Esta es, sin duda, una bendición excepcional. El calígrafo mencionado aquí ha alcanzado tal gracia como recompensa por su servicio, respeto y devoción al Corán.
Un hadiz dice:
“El Corán intercede, y su intercesión es aceptada (por Alá).” (Hakim, Al-Mustadrak, 1:757/2087)

