La Verdad del Amor y su Superioridad sobre la Razón
El amor es el objetivo último y la fuerza motriz del camino sufí. Grandes amantes de Dios como Mevlânâ Celâleddîn-i Rûmî (Rumi) y Yunus Emre enfatizaron que el propósito de la existencia humana se comprende no solo a través de la razón, sino mediante un fuego de amor divino ardiendo en el corazón. La razón lleva al ser humano hasta cierto punto, pero el único vehículo para alcanzar el grado de unión con Dios es el amor. Como dice Yunus Emre: “El amor es nuestro guía”, indicando que este camino está guiado por la devoción. Cuando el amor divino desciende en el corazón del siervo, lo ciega a todo lo transitorio; ya no hay espacio para nada más que para Alá (Dios). El amor no permite que la tristeza y el dolor se establezcan en un corazón que es como un espejo sin reflejo de ilusiones.
Abandono del Más Allá y Anhelo de Unión
La verdadera señal del amor (muhabbet) es cuando el siervo abandona su propia voluntad, sus deseos personales, y se anula completamente en la Voluntad del Amado (Alá). Abdülkadir Geylânî (que Alá lo honre) define el amor como “sacrificio y abnegación”. Esta abnegación implica que el corazón del siervo esté constantemente presente en un recuerdo de Dios (dhikr) y se desapegue de las ocupaciones, enfocándose únicamente en Alá. Para un siervo consumido por el amor, las preocupaciones mundanas y la vida futura desaparecen; solo anhela a su amado, es decir, a su Señor. De acuerdo con el secreto: “La razón por la que al amor se le llama ‘mahabbet’ es porque destruye todo lo que hay en el corazón excepto al amado”, el verdadero amante se desprende completamente de los deseos mundanos.
Amar por el Creador
El reflejo terrenal del amor divino es la capacidad de mirar con misericordia y amor a cada partícula creada por Alá. El conocedor (arif) que dice: “Sé quién vistió de rojo las flores”, contempla la Belleza Absoluta detrás de cada belleza. A medida que el siervo ama a Alá, comienza a amar Sus creaciones también. Sin embargo, este amor no es un apego falso y transitorio, sino una sublime admiración que proviene de ver al Divino Artista en todo. Amar por Alá y aborrecer por Alá es la fruta más madura de la fe. Los verdaderos amantes anhelan la belleza eterna de Alá, más que los placeres mundanos, y consumen sus vidas con el deseo de esta unión.

