Paciencia y Buen Trato hacia los Cónyuges
La religión islámica considera a la familia como la fortaleza de la sociedad y de la espiritualidad. La paciencia y la tolerancia que los cónyuges se muestran mutuamente dentro del hogar familiar conllevan una gran recompensa como acto de adoración. El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «A quien muestre paciencia ante el mal carácter de su esposa, Allah le concederá una recompensa igual a la que otorgó a Ayyūb (Job)»; de este modo, puso de manifiesto el valor espiritual de soportar las dificultades en el matrimonio. El hombre no debe ser rudo ni severo con su esposa, sino tratarla con muruwwa (mürüvvet, humanidad) y compasión. Sin embargo, cuando se sobrepasan los límites de la religión y la moral, o se presencia un mal (munkar), debe dejar de lado la suavidad y mostrar su autoridad para proteger los límites divinos.
Moderación en los Celos y No Investigar lo Oculto
La confianza es esencial en el matrimonio. Los cónyuges deben proteger el honor del otro y ser moderados en los celos (ghayra, gayret). Convertir el hogar en una prisión con sospechas infundadas, terquedad y la investigación constante de los asuntos privados del cónyuge no concuerda con la ética islámica. Así, el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) prohibió que los cónyuges investigaran los aspectos ocultos, defectos y faltas del otro. Alejarse de actitudes sospechosas que puedan causar daño o herir el qalb (el corazón) del otro es una condición fundamental para la paz familiar.
Satisfacción de las Necesidades y Sustento Lícito
Proveer el sustento de la familia es una obligación (fard) para el hombre dentro del marco del Islam. El esposo está obligado a alimentar a su familia con un sustento halal (lícito), y ser tacaño en este aspecto es tan prohibido como caer en el lujo y el despilfarro. La aleya (āya): «Comed y bebed, pero no os excedáis» (al-A'raf), determina la medida del consumo familiar. La mujer, por su parte, debe proteger los bienes de su esposo, no traicionarlo y no dejarse llevar por el despilfarro ni la ostentación. Ambas partes deben recordar, al construir su hogar en este mundo, que su objetivo principal es criar descendencia virtuosa que alcance la complacencia de Allah.

