Clásicos del Sufismo · junio 19, 2026

El Equilibrio entre el Mundo y la Otra Vida: No Priorizar lo Transitorio sobre lo Permanente

La Transitoriedad y Engaño del Mundo Según la fe islámica, la vida terrenal es una prueba temporal y engañosa con un fin determinado. Apegarse a la ostentación y los puestos de poder mundanos aleja al individuo de su …

La Transitoriedad y Engaño del Mundo

Según la fe islámica, la vida terrenal es una prueba temporal y engañosa con un fin determinado. Apegarse a la ostentación y los puestos de poder mundanos aleja al individuo de su verdadero propósito: la Otra Vida y el agrado de Allah. Los grandes santos (awliya) consideraban el mundo como algo viejo, decadente y feo, sin darle importancia. Aquellos que se dedican únicamente a mejorar el mundo, en realidad, están destruyendo su propia vida futura. Cuando llega la muerte, los bienes acumulados, las propiedades y los títulos falsos no le serán útiles a nadie; solo quedarán las buenas acciones (salih ameller).

Convertir el Mundo en un Campo para la Otra Vida

El Islam no ordena rechazar completamente el mundo, sino convertirlo en un medio para alcanzar la vida futura. Como dijo nuestro Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él): “El mundo es el campo de cultivo del más allá. Quien siembra bien cosecha alegría, quien siembra mal recoge arrepentimiento”, el creyente inteligente invierte lo que gana en el mundo para su vida futura. Busca su sustento dentro de los límites del halal (permitido), toma solo lo necesario y gasta el excedente en el camino de Allah, preparándose para la vida eterna. Priorizar el mundo sobre la Otra Vida significa perder ambos; pero centrarse en la Otra Vida trae paz en este mundo y salvación en el más allá.

Purificar el Corazón de lo que No es Allah

El corazón del creyente es el lugar de contemplación de Allah; allí no cabe tanto el amor por el mundo como el amor por la Otra Vida. Quien libera su corazón de los deseos mundanos se acerca a la Verdad (Haqq) y alcanza una tranquilidad espiritual. Aunque el siervo (kul) administre asuntos mundanos con sus manos, debe mantener siempre su corazón ligado a la Otra Vida y a Allah. Todo tiene un propósito; el verdadero propósito de apartarse del mundo y dirigirse hacia la adoración es únicamente encontrar a Al-Haqq, el Verdadero. Quien encuentra a Allah ha encontrado todo; quien lo pierde ha perdido todo.