Clásicos del Sufismo · junio 19, 2026

El Mandato de Ordenar el Bien y Prohibir el Mal (Emr-i Bil-Maruf wa Nahy-i ‘anil-Munkar): Nuestra Responsabilidad Social

Ordenar el Bien y Prohibir el Mal El Emr-i Bil-Maruf wa Nahy-i ‘anil-Munkar (ordenar el bien y prohibir el mal) es una de las obligaciones más fundamentales del Islam y uno de los pilares más fuertes que sostienen …

Ordenar el Bien y Prohibir el Mal

El Emr-i Bil-Maruf wa Nahy-i ‘anil-Munkar (ordenar el bien y prohibir el mal) es una de las obligaciones más fundamentales del Islam y uno de los pilares más fuertes que sostienen a la sociedad. Imán al-Ghazali, en su obra Ihya Ulum ad-Din (La Revivificación de las Ciencias Religiosas), aborda este tema con detalle, señalando que es un fard kifaya (obligación colectiva). Si en una comunidad no quedan personas sabias y conocedoras para cumplir esta tarea, la sociedad entera corre el riesgo de una decadencia espiritual y caer en el pecado. Permanecer en silencio ante la propagación del mal equivale a ser cómplice; pues como un barco con un agujero se hundirá por completo si no se impide que entre agua.

La Ética de la Advertencia y el Rol de los Eruditos

Al cumplir con la tarea de prohibir el mal, es imperativo seguir reglas éticas muy sutiles. La persona que advierte debe ser principalmente sabia, paciente y compasiva. Una advertencia hecha con fuerza bruta o humillando a alguien causa más daño que beneficio, conduciendo a la terquedad y al odio. Un verdadero ‘alim (erudito) es como un médico que se acerca con compasión para curar a su paciente. Abd al-Qadir al-Jilani enfatiza que los hombres de Dios que guían a los ignorantes y rechazan el mal deben inculcar los mandatos de la sharia (ley islámica) con sabiduría y amor.

Armonía Social y Aprobación Divina

En una sociedad donde se permite que el mal prolifere y la injusticia sea aceptada, no hay manifestación de la misericordia divina; los calamidades se propagan. El deber del Emr-i Bil-Maruf requiere compadecerse del dolor del vecino y ser un escudo contra la decadencia moral de la sociedad. Aquel que solo está preocupado por su propia adoración e ignora la inmoralidad a su alrededor, no puede alcanzar la verdadera redención. Bajo la guía de los verdaderos ‘ulama (plural de ‘alim), quienes nos llaman del error al conocimiento, de la hostilidad a la sinceridad y de la hipocresía a la sinceridad, mostrarle a la sociedad lo correcto es la responsabilidad más noble que recae sobre el consciente creyente para establecer la justicia y la equidad en la Tierra.