La Diferencia entre Paciencia y Contentamiento
En la ética islámica, soportar las calamidades sin quejarse se denomina “paciencia” (ṣabr); sin embargo, el nivel del contentamiento (rıza) es mucho más elevado, una cima espiritual superior a la paciencia. La paciencia implica aguantar un evento doloroso con fuerza de voluntad; el contentamiento, en cambio, consiste en saber que la calamidad proviene de Allah y experimentar incluso en ese sufrimiento un dulzor y una paz divinos. Feridüddin Attar dijo: “Las verdades de la paciencia se manifiestan cuando llega la calamidad, y las verdades del contentamiento se revelan cuando se contempla la manifestación del destino”, indicando que el contentamiento implica recibir con amor el decreto divino. La paciencia es la puerta a la adversidad; el contentamiento, el trono dentro del palacio.
La Seguridad que Aporta Someterse al Destino
Objecionar al decreto y al destino de Allah ﷻ agota al siervo en este mundo y lo lleva a la pérdida en el más allá. Abdülkadir Geylani dijo: “Súbete al destino, o serás derribado”. Esto expresa que el hombre no puede oponer su voluntad limitada a la voluntad universal; quien se resiste solo fragmenta su propio alma. Hay una sabiduría divina infinita detrás de todo lo que sucede, tanto del dolor como del placer. Si el siervo no soporta la calamidad y se queja, agrava esa tribulación mundana convirtiéndola en una destrucción religiosa.
Abandono de la Queja y Tranquilidad del Corazón
Los auténticos conocedores del contentamiento tienen el corazón tranquilo como un océano, sin importar si están en riqueza o pobreza, salud o enfermedad. Ibn Ataullah al-Iskendari y muchos otros sabios aconsejan que el siervo, debido a su confianza en Allah ﷻ, no vea como extraño ni malo ningún decreto que Él le otorgue. Quien alcanza el nivel del contentamiento, diciendo: “¡Oh, mi Señor! Tú lo has dado; toda tu obra es bella”, renuncia a su propia voluntad y se vuelve anónimo en la voluntad de Allah ﷻ. Esta entrega absoluta es el mayor escudo espiritual y la receta para la salvación que libera al siervo de las tristezas del mundo, el estrés y la ansiedad.

