El Valor del Trabajo Honesto y el Sustento Halal
El Islam rechaza la pereza y depender de otros para vivir. Incluso una pequeña ganancia obtenida con el esfuerzo propio, con el sudor de la frente, es más valiosa que la riqueza recibida con gratitud de otros. Abdul Qadir al-Jilani (que Alá lo bendiga) dijo: “Come lo que has ganado con tu trabajo. No te ganes la vida vendiendo tu religión. Gana y come, y comparte con los demás”, enfatizando que obtener un sustento halal es una cualidad fundamental de todo creyente. El Shayj Sadi también señaló que “es mejor el vinagre comido con el esfuerzo propio que el pan o el cordero de otro”, destacando que un sustento libre de dependencia no oscurecerá el corazón. Buscar lo halal, evitar la inclusión de haram y dudas en las ganancias, es la clave para la aceptación de las súplicas y la paz interior. Las manos que se extienden hacia lo prohibido y los bienes adquiridos con codicia, finalmente conducirán a su dueño a una bancarrota espiritual y al castigo en el Más Allá.
El Equilibrio entre el Trabajo y la Confianza (Tevakkul)
Dedicarse a una ocupación mundana no impide la confianza (tawakkul); al contrario, recurrir a los medios es parte de la ética de la servidumbre. Al-Jilani (que Alá lo bendiga) recomienda volverse hábil en un oficio para comer y trabajar hasta que se alcance la plena fuerza de la fe. Sin embargo, el mayor peligro radica en aferrarse al corazón a los medios y al propio trabajo. El siervo debe trabajar en su tienda, buscar sustento para su familia, pero debe saber que no es el cliente, la tienda o sus esfuerzos quienes proveen el sustento, sino únicamente Alá. Aquel que considera su tienda y sus bienes como un medio de trabajo para el sustento de los niños y conecta su corazón con Alá, se salva del shirk (asociación). El verdadero creyente en el Tawakkul es aquel que, al utilizar los medios, cree que el resultado proviene del Mutlak Rezzak (el proveedor absoluto) – Alá.
Abandono de la Preocupación por el Sustento
El sustento destinado en el destino no disminuye ni aumenta ni una bocado. Aquel que no puede comprender esta verdad ataca al mundo con codicia y olvida su Más Allá. Al-Jilani (que Alá lo bendiga) enfatiza la inutilidad de desgastarse innecesariamente diciendo: “Deja atrás el dolor del sustento en tu corazón. Alá enviará tu sustento. Lo que te pertenece llegará sin esfuerzo”. Ibn Ataullah también describe como ceguera del ojo del corazón, el afán por un sustento garantizado. Los comerciantes que olvidan la religión y el Más Allá y solo persiguen los bienes mundanos sentirán el mayor arrepentimiento cuando dejen sus bienes y entren en la tumba. El hombre inteligente gana lo suficiente para sus necesidades de manera halal y dedica el resto de su tiempo a purificar su corazón e invertir en la vida eterna.

