El Ingreso Halal y los Modales para Comenzar a Comer
La salud física y espiritual de una persona está directamente relacionada con la pureza del alimento que ingiere. Imam al-Ghazali, al describir la etiqueta en la comida, destaca que la primera y más importante regla es obtener un ingreso halal (permitido). La fuente de alimentación no solo debe ser inherentemente halal, sino que la forma de obtenerla también debe estar acorde con la piedad, estar completamente libre de dudas y ser impecable. Incluso al comer solo, existen modales a seguir; lavar las manos antes y después de comer, comenzar con una bendición (Bismillah) y levantarse de la mesa sin saciarse por completo son algunos de estos modales. Comer hasta el punto de saciedad induce la negligencia en el corazón y disminuye el fervor en el acto de adoración.
Humildad y Límites del Agradecimiento a la Mesa
La mirada y la postura de una persona durante la comida también deben ser respetuosas. Mirar con avidez al lugar donde se prepara la comida es señal de glotonería y la codicia del alma. Al comer con familiares o invitados, se debe respetar el derecho de todos y evitar la tacañería; sin embargo, también se debe evitar severamente el despilfarro. No es acorde a la moral islámica que una persona coma hermosas y deliciosas comidas sola en su casa y no las comparta con su familia o los necesitados; está mandado dar como limosna (sadaka) los alimentos sobrantes o aquellos que corren el riesgo de echarse a perder.
Después de la Comida y Respeto por las Bendiciones
Recoger las migajas caídas al levantar la mesa es una muestra tanto del respeto por las bendiciones como de la humildad. Nuestro Profeta Muhammad (la paz sea con él) anunció que quien come las migajas caídas en la mesa encontrará amplitud en sus provisiones. Es sunnah (tradición profética) lamerse los dedos después de comer, limpiarlos con un paño y lavarse las manos. El creyente debe reflexionar sobre que cada bocado que come es una gracia de Allah (Dios), e intencionar usar este alimento como energía y fuerza no en la rebelión del alma, sino en la obediencia a Allah.

