Este artículo se basa en la obra más completa que contiene las opiniones y sermones de Hazrat Abd al-Qadir Gilani sobre el sufismo, a saber, el-Fethu’r Rabbâni wa’l Fayzu’r Rahmânî. La obra es una recopilación de 62 sermones que Gilani impartió entre los años Hijri 545 y 546 en escuelas religiosas (madrasas) y hospederías (ribats).
Gavsu’l-Azam Abd al-Qadir Gilani: Un regalo divino como el camino del sufismo
Abd al-Qadir Gilani, considerado uno de los más grandes murshids perfectos (líderes espirituales) en la historia islámica, es tanto un mujtahid de fiqh y hadith como el “Sultanü’l Evliya” (el sultán de los santos) del camino sufí. Sus enseñanzas son una lucha total por el tawhid (monoteísmo), centrada en la purificación del corazón y la disciplina del yo, lejos del formalismo.
1. El viaje de vida: De la ciencia al retiro, del retiro a la guía
Abd al-Qadir Gilani nació en el año 470 Hijri en la ciudad de Gilan, Irán. Su linaje se remonta al Profeta Hasan (sherif) por su padre y al Profeta Hussein (seyyid) por su madre. El milagro que demostró en su cuna durante el mes de Ramadán, absteniéndose de tomar leche materna durante el día, es considerado como una señal del comienzo de su viaje espiritual desde su nacimiento.
A los dieciocho años se fue a Bagdad para estudiar y recibió lecciones de exégesis (tafsir), hadith, fiqh y literatura de los más grandes eruditos de la época. Después de completar sus estudios, pasó aproximadamente veinticinco años en el desierto de Bagdad y las ruinas de Kerh, dedicando este tiempo al ascetismo, la lucha espiritual y la adoración. Durante este período, se dice que fue compañero del Profeta Jizir y que recibió su autorización espiritual directamente a través de una señal divina.
Después del período de retiro, cuando Gilani comenzó a guiar al pueblo de Bagdad, sus sermones fueron tan efectivos que decenas de miles de personas se reunieron para escucharlo y, debido a la falta de espacio en las escuelas religiosas, se instalaron púlpitos al aire libre. Bajo su guía, más de cinco mil judíos y cristianos se convirtieron al Islam y más de cien mil pecadores se arrepintieron.
2. Los pilares del pensamiento sufí
La enseñanza de Gilani se basa principalmente en una adhesión incondicional al Corán y a la Sunna (tradición). Él presenta el versículo “Toma lo que te trae el Profeta y deja lo que te prohíbe” a sus discípulos como un lema para la vida.
Disciplina del yo y gran jihad
Según Gilani, el yo es siempre un enemigo que incita al mal y es el mayor velo en el camino hacia Dios, a menos que sea reformado. Él califica la lucha contra el yo como “gran jihad”. El camino para disciplinar el yo es oponerse a sus deseos ilícitos, domarlo con el ayuno y la adoración. Cuando el yo alcanza el estado de “mutmain” (en paz), entonces sigue al corazón y al alma y se convierte en objeto del discurso divino.
Tawhid verdadero y purificación de la shirk (idolatría)
Tawhid verdadero no es solo decir con la lengua “No hay más dios que Alá”, sino sacar a todos menos Alá del corazón. Gilani califica como “shirk oculto” depender de las causas, buscar ayuda de las criaturas e inclinarse ante los ricos por sus riquezas. El creyente debe saber que todo beneficio y daño provienen únicamente de Alá y debe ver las causas solo como medios.
Paciencia, aceptación y sumisión
Para aquellos que entran en el camino de Dios, los problemas y calamidades son pruebas inevitables. Gilani aconseja no quejarse ante las dificultades, no lamentarse a la gente y someterse plenamente a la voluntad de Alá. “Esperar pacientemente bajo el signo del destino” limpia el óxido del corazón y eleva al siervo al rango de cercanía.
3. Ética social y la orden tariqa Kadiriyya
Abd al-Qadir Gilani es una personalidad que ha combinado el sufismo con el fiqh islámico. La orden tariqa Kadiriyya que fundó se basa en el Corán y la Sunna; está construida sobre la generosidad, la cordialidad (ausencia de envidia), la tolerancia a las opresiones y el perdón de los errores de los hermanos espirituales.
Resume la esencia del sufismo con estas ocho virtudes:
La generosidad de Ibrahim,
La aceptación de Ishaq,
La paciencia de Ayub,
La señal de Zekeriya,
El exilio de Yusuf,
La túnica sufí de Yahya,
El viaje de Jesús,
Y la pobreza del Profeta Muhammad (s.a.v.).
Gilani también ha dado mucha importancia a la justicia social. No dudó en criticar duramente a los califas y gobernantes de su época por la opresión y la injusticia desde el púlpito. Denunció la adulación de los ulema oficiales a los sultanes como “traición al conocimiento” e invitó a ser verdaderos eruditos.
4. Su fallecimiento y legado espiritual
Gilani, quien pasó 91 años de su vida guiando a otros, falleció en Bagdad en el año 561 Hijri (1165 d.C.). Incluso al momento de su muerte, demostró el mayor ejemplo de sumisión al decir que su corazón estaba con Alá y que su alma estaba en paz mientras su cuerpo sufría.
Su legado no es solo libros que adornan las bibliotecas, sino el “rectitud, sinceridad y amor por Dios” que reside en los corazones de millones de personas. Su obra el-Fethu’r Rabbânî sigue siendo una guía “poderosa como un martillo” para todo creyente que desee disciplinar su yo y acercarse a Alá.

