Clásicos del Sufismo · junio 19, 2026

Generosidad e Ihsan: La Nobleza Espiritual de la Mano que Da

La Importancia del Ihsan y la Ética de la Generosidad La generosidad (kerem), uno de los pilares sociales y espirituales del Islam, es una de las mejores maneras de romper el apego a los bienes mundanos. El Shayj Sadí de …

La Importancia del Ihsan y la Ética de la Generosidad

La generosidad (kerem), uno de los pilares sociales y espirituales del Islam, es una de las mejores maneras de romper el apego a los bienes mundanos. El Shayj Sadí de Shiraz abordó el ihsan y la generosidad en una sección separada de su obra “Bostan”, indicando que los ricos tienen un deber de gratitud hacia la gracia de Allah, y deben extender su mano a los necesitados. La generosidad no es simplemente distribuir lo superfluo, sino alcanzar el nivel del isar, donde uno puede preferir a otros incluso cuando tiene sus propias necesidades. Un creyente con ihsan, al dejar la limosna en la mano de un pobre, en realidad está entregando esa propiedad directamente en la poderosa Mano de Allah.

Los Desastres de la Avaricia y la Ceguera Espiritual

La avaricia (buhl) y el apego excesivo a los bienes son una de las enfermedades cardíacas más peligrosas, según Imam al-Ghazali en su sección sobre “destructores”. Acumular riqueza y evitar gastarla en el camino de Allah es un signo de la falta de tawakkul del siervo y de la debilidad de la fe en el Más Allá. Como también expresó Sadí, el avaro vigila los bienes de otra persona, pero muere en el mundo sin poder disfrutarlos. Retener las bendiciones es, en realidad, ingratitud hacia el verdadero dueño de esa bendición. Los místicos (tasavvuf ehli) enfatizan cómo esta ética corrompe espiritualmente a una persona al decir: “Las cosas que no contienen bondad son para los avaros y los corruptos”.

Dar sin Expectativas y la Purificación del Corazón

La verdadera generosidad es dar sin esperar ni beneficio mundano ni alabanza por lo que se ha hecho. Abd al-Qadir al-Jilani afirma que aquellos que adoptan la ética de la kerem y la generosidad colocan la preocupación por el Más Allá por encima de la preocupación terrenal. La limosna dada por la complacencia de Allah extingue el fuego del orgullo y el amor mundano en el corazón del siervo. Un derviche comparte el bocado que tiene en sus manos no solo para satisfacer su cuerpo, sino para que su corazón alcance una alegría espiritual. El siervo generoso sabe: Él es quien da, Él es quien recibe. Esta comprensión transforma la riqueza de un fin a una herramienta para obtener el agrado divino y libera a la persona de la verdadera libertad.