Clásicos del Sufismo · junio 19, 2026

Hakikat Arayışında Bir Dönüm Noktası: İmam Gazali ve El-Munkızu min-ad-Dalâl

El siglo quinto de la Hégira fue un período de confusión mental en el mundo islámico, marcado por conflictos entre diferentes sectas religiosas y corrientes filosóficas que sacudieron los dogmas. En este turbulento …

El siglo quinto de la Hégira fue un período de confusión mental en el mundo islámico, marcado por conflictos entre diferentes sectas religiosas y corrientes filosóficas que sacudieron los dogmas. En este turbulento período, sin duda alguna, la figura más destacada en el camino de la búsqueda de la verdad, sacrificando su propia carrera, salud y paz mental, fue Imám Gazali, conocido como Hüccetü’l-İslam (el argumento del Islam). Gazali, cuyo nombre real era Muhammad, no es solo un erudito, sino también un “viajero de la verdad” que experimentó en primera persona el viaje entre la duda y la fe. Su obra autobiográfica El-Munkızu min-ad-Dalâl es una asombrosa historia de cómo un hombre pasó de la imitación al logro del conocimiento certero (yakín).

Primera Parte: Época de la Duda y la Búsqueda del Conocimiento Cierto (Yakîn)

El viaje de Gazali comienza con una indagación sobre qué es el “yakín”, es decir, el conocimiento cierto que no deja lugar a ninguna duda. Según él, el verdadero conocimiento debe poseer un grado de claridad tal que sea imposible siquiera pensar en la negación de lo conocido. Durante esta búsqueda, Gazali inicialmente intenta confiar en sus sentidos; sin embargo, se da cuenta de que los sentidos engañan (por ejemplo, las estrellas parecen pequeñas a la vista pero son enormes desde el mundo).

Después del engaño de los sentidos, busca refugio en los principios racionales (zaruriyat), pensando que los conocimientos evidentes como “tres más tres es seis” son inquebrantables. Sin embargo, una nueva duda que surge en su alma lo lleva a este punto: “Si la razón, que es el maestro de los sentidos, refuta los sentidos, ¿no puede haber otro maestro más allá de la razón, que refute las reglas de la razón?” Esta profunda condición de duda sumerge a Gazali en un colapso mental (sofisma) de aproximadamente dos meses. Su liberación de este estado anímico enfermizo, según él mismo afirma, no se produce mediante una construcción lógica de evidencia, sino gracias a “una luz que Dios infundió en su corazón”.

Después de superar la crisis de la duda, Gazali clasifica las afirmaciones de la verdad de su época en cuatro grupos principales y se propone examinarlas a fondo:

Los Mutazilíes (Racionales): Gazali estudia inicialmente la ciencia del Kalam y escribe obras en este campo. Descubre que el objetivo del Kalam es proteger la creencia sunita de los ataques de los heterodoxos. Sin embargo, señala que esta ciencia no logra saciar su propia sed interior, porque el Kalam se centra más en defender la creencia que en describir la realidad esencial.

Los Filósofos: Gazali aprende filosofía en un ambiente de estudio intenso, enseñando a trescientos estudiantes en Bagdad durante dos años, sin la ayuda de un maestro. Divide a los filósofos en tres categorías: Dehríes (materialistas), Tabîîs (naturalistas) y İlâhîs (metafísicos como Sócrates, Platón y Aristóteles). Argumenta que las matemáticas, la lógica y las ciencias naturales no requieren una negación de la religión, pero afirma que los filósofos se equivocan en veinticinco cuestiones metafísicas; que tres de ellas (la inexistencia de la resurrección de los cuerpos, el desconocimiento de Allah de lo accidental y la eternidad del universo) son de naturaleza hereje.

Los Batíníes (Talimiyye): Examina también a este grupo que afirma que la verdad solo puede aprenderse de un “imam inocente”, y argumenta que sus afirmaciones son débiles y que el verdadero maestro inocente es el Profeta Muhammad.

Los Sufíes: Finalmente, se dirige al camino del sufismo.

Tercera Parte: El Sufismo y la Salvación a Través del “Zevk” (Experiencia Directa)

Para Gazali, el sufismo no es algo que pueda aprenderse simplemente leyendo. Comprende que el sufismo es una ciencia de “hal” (estado) y “zevk” (experiencia directa). Al igual que se conoce la definición de la embriaguez sabiendo, comprende la gran diferencia entre conocer la naturaleza del zühd y vivir ascéticamente.

Esta conciencia lleva a Gazali a una profunda contradicción interna. Por un lado, está el prestigio, la fama y el alto cargo en Bagdad; por otro lado, existe el deseo de renunciar al mundo para obtener la felicidad de la otra vida. Después de un período de indecisión de seis meses, Gazali contrae una enfermedad física; su lengua se traga y deja de poder dar clases. En esta situación de desesperación, busca refugio en Allah y finalmente abandona Bagdad, comenzando un período de diez años de retiro y viaje. Durante estos años que pasó en Sham, Kudüs (Jerusalén) e Hiyaz, purifica su corazón y llega a creer con certeza que la verdad solo puede encontrarse a través del camino sufí iluminado por la luz profética.

En las últimas partes de la obra, Gazali se centra en la necesidad de la profecía. Explica que si bien la razón puede guiar hasta cierto punto, más allá de la razón, no hay nada que el hombre pueda alcanzar por sí solo y que solo la luz profética puede iluminar el reino del más allá. Según él, los profetas son los médicos de las enfermedades del corazón; y los actos de adoración son los medicamentos que curan estas enfermedades.

Después de diez años de soledad, Gazali regresa a dar clases a instancias del sultán de la época y de los eruditos circundantes, al ver que la fe de la gente se ha debilitado. Sin embargo, este regreso no es en busca de prestigio o fama antiguos; sino únicamente con el propósito de reformarse a sí mismo y a los demás, para liberar a las personas de la imitación y llevarlas al logro del conocimiento.

La obra El-Munkızu min-ad-Dalâl de Gazali es una respuesta inmensa a la “búsqueda de significado” y el problema de la “duda”, que son extraños para el hombre moderno, incluso siglos antes. Él ha demostrado que la verdad no es solo un conocimiento teórico, sino una forma de vida y una experiencia cardíaca. El viaje de Gazali muestra que aceptar los límites de la razón y abrir la puerta a una luz divina es el único camino para liberar al hombre del error y conducirlo a la salvación.