Clásicos del Sufismo · junio 19, 2026

La Destrucción Espiritual del Chismorreo y los Desastres del Lenguaje

La Protección del Lenguaje y la Naturaleza del Chismorreo En el camino espiritual de una persona, uno de los peligros más insidiosos es no controlar la lengua y hablar a espaldas de otros. El chismorreo (gıybet) no es …

La Protección del Lenguaje y la Naturaleza del Chismorreo

En el camino espiritual de una persona, uno de los peligros más insidiosos es no controlar la lengua y hablar a espaldas de otros. El chismorreo (gıybet) no es solo una falta de decoro social, sino también una enfermedad terrible que oscurece el alma del creyente y destruye sus actos de adoración. Ferîdüddîn Attar (que Allah le conceda paz) aconseja a nuestros hermanos mantener la lengua encerrada en la boca, ya que hablar mucho mata el corazón, y evitar mencionar al Altísimo con intenciones falsas o engañosas. La devastación del chismorreo es tan grande que Yunus Emre lo describió como “inmundicia en la boca” (referencia a la impureza menstrual) y señaló que quien chismea queda privado de la misericordia divina. Por lo tanto, es esencial para los verdaderos derviches y aquellos que buscan a Allah extinguir el fuego del chismorreo y el rencor en sus corazones.

La Maleficencia del Chismorreo Incluso Cuando Es Verdad

Uno de los mayores errores que cometen las personas es pensar que si lo que dicen es “verdad”, no se considera chismorreo. Sin embargo, como sabiamente señaló el Shayj Sadi: cuando chismeas sobre alguien, incluso si lo que dices es verdad, te encuentras en una situación desfavorable. El chismorreo es transferir tu propio beneficio espiritual (tus recompensas) a otra persona. Una velí reflexiva dijo: “Si fuera a chismear de la gente, chismearía de mi madre; porque los inteligentes saben que lo más apropiado es dedicar las acciones virtuosas y la obediencia a la madre”. Cuando una persona denigra a otra, en realidad está revelando la oscuridad dentro de sí misma. Quien viene a ti para chismear de otro, mañana irá a chismear de ti.

La Discordia, el Transmisión de Palabras y la Regla de Oro del Silencio

Un paso más allá del chismorreo es la transmisión de palabras, también conocida como ‘nemimelik’ (intrigar). Los transmisores de palabras reavivan viejas hostilidades entre las personas y reencendiendo fuegos que se habían extinguido. La disputa es un fuego que arde entre dos personas; el transmisorio de palabras es como un leñador que continuamente lleva leña para mantener ese fuego encendido. Por esta razón, los maestros espirituales han señalado que hablar cuando se debe guardar silencio y hablar innecesariamente cuando se debe permanecer en silencio es una gran ligereza mental. Cuando una persona busca sus propios defectos en lugar de buscar las faltas de otros con deseos vacíos, alcanza un verdadero poder espiritual. Quien protege su lengua, protege su fe, y purifica su corazón de la envidia y el chismorreo, ha alcanzado la verdadera paz.