La Dua de Hz. Ibrahim (as): Supilaciones en el Corán
En el Sagrado Corán, el profeta cuya súplica se menciona con mayor frecuencia es Hz. Ibrahim -que la paz sea con él-. Se observa que suplica sinceramente a su Noble Señor en cada oportunidad. Estas súplicas incluyen tanto sus deseos personales como fervientes peticiones por su ummah.
En el Sagrado Corán, además de las mencionadas en escritos anteriores, se encuentran las siguientes importantes súplicas:
“¡Oh Señor! Ciertamente, Tú conoces lo que ocultamos y lo que manifestamos, pues no hay nada oculto a Allah, ni en la tierra ni en el cielo.” (Ibrahim, 38) Este versículo expresa la creencia en el conocimiento absoluto de Allah.
“Alabado sea Allah, quien me ha concedido Ismael e Ishaq en mi vejez. Ciertamente, mi Señor es el que oye toda súplica.” (Ibrahim, 39) Esto demuestra la gratitud de Hz. Ibrahim a Allah y su creencia en la aceptación de las súplicas.
“¡Oh Señor! Hazme de los que cumplen la oración con diligencia, y concede que haya entre mi descendencia también personas así. ¡Oh Señor! Acepta mi súplica.” (Ibrahim, 40) Es importante su compromiso con la oración y su deseo de transmitirla a las generaciones futuras.
“¡Oh Señor! Cuando llegue el Día del Juicio, perdóname a mí, a mis padres y a todos los creyentes.” (Ibrahim, 41) Refleja la creencia en el más allá y la petición de misericordia.
Las súplicas de Hz. Ibrahim en el capítulo Shuará
En el capítulo Shuará, vemos las siguientes impactantes súplicas que emanan del corazón de Hazrat Ibrahim:
“¡Oh Señor! Concédenme sabiduría e inclúyeme entre los virtuosos. Otorgarme la gracia de ser recordado con un hermoso nombre entre las generaciones posteriores. Hazme herederos de los Jardines de Naeem. Y perdónale a mi padre, pues él estaba entre los extraviados. No me avergüences el día en que todos serán resucitados. Ese día ni riqueza será útil ni descendencia. Solo aquel que venga ante Allah con un corazón puro es la excepción!” (Ash-Shu’ara, 83-89) Estas súplicas solicitan sabiduría, buenas obras, ser recordado con un buen nombre y salvación en el más allá.
El propósito de venir con un corazón puro es aquel que gasta su riqueza en caminos virtuosos, enseña a sus hijos la verdad y la justicia, purifica su corazón de la corrupción de su riqueza y descendencia, de ignorancia sobre su religión, de vicios morales y de toda clase de malas cualidades.
3 SEÑALES DE UN CORAZÓN PURO
Según Abu al-Qasim al-Hakim, hay tres importantes señales de un corazón puro:
- No causar daño ni dolor a nadie.
- No sentirse herido por nadie.
- No esperar una recompensa por el bien que se hace.
Porque el hombre, al no causar daño a nadie, viene ante la presencia de Allah con seguridad y piedad, al no sentirse herido por nadie con lealtad, y al no esperar recompensa por lo que hace con sinceridad.

