El Nisab Aparente y la Purificación del Corazón
El Zakat, uno de los cinco pilares del Islam, aunque aparentemente es un acto de adoración para proteger los derechos de los necesitados, su verdadera sabiduría radica en purificar el corazón del propietario de la riqueza de la avaricia, la codicia y el apego excesivo al mundo. La Sharia establece reglas precisas sobre a quién y en qué medidas se debe dar el Zakat. Por ejemplo, una persona que posee camellos debe entregar una hembra cuando su rebaño alcance los cuarenta y seis camellos y haya completado tres años, entrando en el cuarto año. Estas medidas aparentes (Nisab) son límites legales que prueban la absoluta obediencia del siervo a los mandatos de Alá. Sin embargo, en la dimensión interna (batiní) del Zakat, se trata de que el siervo comprenda que el verdadero dueño de la riqueza que tiene en sus manos no es él mismo y alcance la conciencia de ser un depositario.
El Requisito del Año (Havelân-ı Havl) y su Sabiduría
Para que el Zakat sea obligatorio, además de alcanzar la cantidad de Nisab en la riqueza, es necesario que haya transcurrido un año lunar completo (Havelân-ı Havl). Los conocedores del conocimiento espiritual señalan las profundas sabidurías de esta regla: El tiempo y los años se moldean por el movimiento de los cuerpos celestes (felek) y el orden inmutable de Alá en el universo. Que transcurra un año sobre la riqueza es que esa bendición haya completado un ciclo por la disposición de Alá y haya probado su permanencia. Durante este período, el siervo que no despilfarra ni conserva su riqueza se vuelve responsable de dar los derechos del Rezzak, quien le ha concedido esa riqueza. El Zakat dado con esta conciencia no solo bendice la riqueza, sino que también suaviza el sentimiento de posesión egoísta en el alma.
Una Deuda a Alá (Karz-ı Hasen)
El Exalted Alá ha hecho una inmensa gracia para liberar a Sus siervos de la enfermedad de la avaricia y dirigirlos hacia el gasto: Ha denominado ayuda a los pobres y necesitados como una deuda (Karz-ı Hasen) dada Él mismo. “¿Quién es aquel que prestará a Alá un hermoso préstamo?” (Bakara,) versículo, muestra el valor del gasto en el ámbito divino. Este estímulo divino es para la continuidad de las generaciones y la protección de los necesitados. El creyente que da su Zakat y Sadaqa con sinceridad no dejará esa riqueza en el mundo; por el contrario, lo encontrará frente a él como un tesoro eterno e intercesor en el Día del Juicio, cuando más lo necesite.

