La Virtud del Dhikr Realizado con Tranquilidad
Bayezid de Bistami (que Allah esté complacido con él) dijo:
El Dhikr Realizado con Tranquilidad
“El dhikr no es aquel que se repite en gran número, sino el realizado con precaución contra la negligencia y con tranquilidad.”
Para beneficiarse plenamente de la gracia (fayz) y espiritualidad del dhikr, es imperativo participar en él tanto con el corazón como con la mente. Porque, al igual que la oración, la realización del dhikr requiere armonía entre el cuerpo y el corazón. Es decir, mientras la lengua recita, el corazón debe profundizarse en la contemplación del significado del dhikr.
Debemos dirigirnos a Allah siempre conscientes de Su presencia, con la conciencia e comprensión de que Él nos ve en cada momento y lugar, incluso más cerca que nuestra médula espinal. Es con este tipo de enfoque que se logra el estado de “huzur” (tranquilidad) en el corazón. Lo que los hombres sabios entienden por “huzur” no es una comodidad en el plano físico, sino el estado de “dhikr constante” resultante de la fijación de la conciencia de estar con Allah.
Los Verdaderos Devotos del Dhikr
La vitalidad espiritual que se gana al saberse constantemente en la presencia divina (huzur-i ilahi) eleva el dhikr a su máximo nivel. Allah, Nuestro Señor, presenta a los verdaderos devotos del dhikr, aquellos que han alcanzado la perfección en el dhikr, de la siguiente manera en un versículo:
“Los creyentes son solo aquellos cuyos corazones se estremecen al recordar a Allah…” (Anfal, 2)
Por lo tanto, lo que se pretende con el dhikr no es simplemente repetirlo con la lengua. Más bien, es el estremecimiento de los corazones mediante la contemplación del significado del nombre pronunciado por la lengua y la transformación de los corazones en corazones zikri.
El Profeta Mevlana (que Allah ilumine su camino) se dirige a aquellos que adoran simplemente con forma, privados de la gracia espiritual:
“¡Oh, negligente! Ojalá cuando te postrases, volvieras tu rostro sinceramente hacia Allah y pudieras comprender plenamente el significado de decir: ‘Mi Señor, el Altísimo, está libre de toda imperfección’. Es decir, no solo una prostración de forma, sino (una) prostración del corazón que te eleve al miraj!”

