¿Qué son Havf (Temor) y Reca (Esperanza)?
En la creencia islámica, el caminar espiritual se realiza con dos alas: temer el castigo y la justicia de Allah (havf, temor) y aferrarse a Su infinita misericordia y favor (reca, esperanza). El Imam al-Ghazālī, en la sección "Munjiāt" de su obra "Iḥyāʾ ʿUlūm ad-Dīn", enumera el havf y el reca entre las estaciones espirituales (maqāmāt) sublimes que conducen a la salvación. El temor es un escudo que protege al siervo de la rebeldía y de lo prohibido; la esperanza, en cambio, es un alimento espiritual que incrementa el fervor en la adoración y otorga fuerza para soportar las dificultades. Quien cabalga el caballo del temor debe evitar caer en la desesperanza, y quien cabalga el caballo de la esperanza debe guardarse de la indolencia (pereza); por ello, el creyente debe mantenerse siempre en equilibrio entre estos dos sentimientos.
La Educación del Creyente a Través del Temor
El temor a Allah no consiste únicamente en temer al fuego del infierno, sino que, en esencia, es una profunda inquietud por perder la complacencia del Sublime Creador y caer de Su mirada. En quienes poseen maʿrifa (el conocimiento de Dios), este temor se manifiesta como majestad y reverencia (hayba y khashya). "El temor a Allah consiste en no introducir lo prohibido en el estómago y en abandonar los caminos que conducen al pecado". El siervo no puede confiarse ni enorgullecerse por sus actos de adoración; pues el mayor signo de la bienaventuranza es que, incluso siendo obediente, tema ser rechazado preguntándose: "¿Acaso será aceptada mi obra?". El temor quebranta la arrogancia del nafs (el ego / alma inferior) y lo introduce en la plena cortesía de la servidumbre.
La Amplitud de la Misericordia y las Buenas Nuevas Divinas
En la ética islámica, el temor nunca debe convertirse en ya's (desesperanza). El reca (esperanza) es el alivio del corazón al comprender que la misericordia de Allah supera Su ira. Aunque un siervo caiga en errores, debe apresurarse al tawba (el arrepentimiento) sabiendo que la generosidad y la capacidad de perdón del Haqq (la Verdad, es decir, Allah) son infinitas. La esperanza mantiene vivo el fervor del siervo. Como afirma Ibn ʿAtāʾ Allāh al-Iskandarī: "Cuando cometas un pecado, que este pecado no te lleve a desesperar de la misericordia de tu Señor; porque Allah, con Su favor, perdona a quien Él quiere". El creyente que establece el equilibrio entre havf y reca no se enorgullece confiando en sus obras ni se aleja de su Señor a causa de sus pecados; siempre continúa su camino con humildad y entrega.

