Clásicos del Sufismo · junio 19, 2026

Murakaba y Muhasebe de la Conciencia: Estar Bajo la Mirada Divina en Cada Instante

El Significado de Murakaba y la Sensación de Allah Murakaba es la profunda sensación del siervo en cada instante, en cada movimiento e incluso en cada pensamiento, de que Allah lo ve, lo escucha y lo conoce. La …

El Significado de Murakaba y la Sensación de Allah

Murakaba es la profunda sensación del siervo en cada instante, en cada movimiento e incluso en cada pensamiento, de que Allah lo ve, lo escucha y lo conoce. La “Murakaba y Muhasebe” mencionada por Imám al-Ghazalí como uno de los caminos hacia la salvación, es la evidencia más clara de haber alcanzado la dimensión del Ihsan (excelencia en el acto). El Profeta Muhammad (que la paz sea con él) definió el Ihsan como “Adorar a Allah como si lo vieras; y si no lo ves, ten por seguro que Él te ve”. La Murakaba es cuando el corazón se da cuenta de su cercanía a Allah, el Sublime. Esta conciencia purifica las intenciones del creyente y lo protege de toda hipocresía (riya) y asociación con Allah (shirk), tanto en público como en privado.

La Importancia de la Contemplación del Ser (Muhasebe)

El adoctrinamiento espiritual comienza con que una persona se enfrenta a sus propias deficiencias y se hace responsable ante sí misma. Se dice: “Nada es más efectivo entre el hombre y Allah que la Muhasebe (contemplación de uno mismo)”. Los grandes santos, al caer la noche, repasaban individualmente las acciones que habían realizado durante el día, pedían perdón por sus errores, agradecían a Allah por sus buenas obras. El hombre inteligente es aquel que se juzga a sí mismo y educa su alma en este mundo, antes de ser juzgado en el gran tribunal del Día del Juicio. Oponerse al ego, extinguir el fuego del orgullo y los deseos, solo es posible mediante una rigurosa Muhasebe.

La Conservación del Tiempo y la Presencia Divina

Para aquellos que practican la Murakaba, el “instante” es el activo más valioso. El siervo sabe que perder el tiempo sin mencionar a Allah, “de una respiración a otra”, es un desperdicio. Una persona que consume sus respiraciones en negligencia, está perdiendo las mayores oportunidades de la vida eterna. El creyente que vive externamente con la ética de la Sharia y internamente con la atención de la Murakaba, comienza a leer la manifestación del Poder Divino en cada partícula de la existencia. El siervo que alinea todas sus acciones, tanto ocultas como manifiestas, con el agrado de Allah, está seguro de los engaños de su ego y alcanza una verdadera tranquilidad.