La Esencia y Virtud de la Reflexión (Tafakkur)
En el Islam, la reflexión (tafakkur) es una de las formas de adoración más sublimes que revitaliza el corazón y fortalece la fe. Contemplar a los seres creados para comprender la grandeza del Creador, el orden cósmico impresionante y la verdad del mundo transitorio, otorga al ser humano una profunda sabiduría divina. Alá recompensa la reflexión de su siervo con conocimiento tanto del mundo como del más allá. La contemplación sobre la propia debilidad humana, la inevitabilidad de la muerte y el día del juicio final, aleja al individuo del pecado e impulsa a un arrepentimiento sincero.
De los Ojos de la Cabeza a los Ojos del Corazón (Discernimiento – Basiret)
El ojo material (basar) solo percibe la apariencia externa de las cosas, mientras que el ojo espiritual, llamado basiret, lee los secretos y verdades divinas que se esconden detrás de ellas. El hombre inteligente observa las cosas con la luz del intelecto, mientras que aquel que posee conocimiento (irfan) lo hace con la luz del discernimiento. Quien tiene el discernimiento nublado solo ve las causas superficiales; no puede percibir al verdadero Causador (el Creador de esas causas). Por el contrario, un creyente cuyo ojo del corazón se ha abierto, incluso en las dificultades mundanas, observa la misericordia y la sabiduría formativa de Alá.
La Verdadera Causa Más Allá de las Causas
Quien practica la reflexión (tafakkur) comprende que ningún evento en el universo es coincidencia, y que cada movimiento está sujeto a la voluntad absoluta de Alá. Esta verdad se resume muy claramente con la sabia analogía de la hormiga del Imán al-Ghazali: “Cuando una hormiga ve letras escritas sobre un papel, dice: ‘Estas fueron escritas por una pluma’; no levanta la cabeza para ver los dedos que sostienen la pluma, la mano, la voluntad y Aquel que las creó. La mayoría de la gente también solo ve la causa más cercana.” Sin embargo, alguien con discernimiento (basiret) ve la Voluntad Absoluta tras el telón, entregando toda su existencia a Su voluntad, alcanzando una paz infinita y la verdad de la unidad (tawhid).

