La Salavat Transmitida por Abū Masʿūd al-Anṣārī (ra)
De entre los nobles Compañeros (ṣaḥāba), se ha transmitido la siguiente salavat (bendición sobre el Profeta) de Abū Masʿūd al-Anṣārī (ra), quien la narró del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él).
¿Cómo se Pronuncia la Salavat?
Según lo que transmitió el Imām Mālik de Abū Masʿūd al-Anṣārī (f. 40/660), de entre los Compañeros (ṣaḥāba), cuando los compañeros preguntaron cómo debían enviar la salāt y el salām, el Mensajero de Allah les dijo lo siguiente:
LA SALAVAT TRANSMITIDA POR ABŪ MASʿŪD AL-ANṢĀRĪ (RA)
اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى اٰلِهِ، كَمَا صَلَّيْتَ عَلَى اٰلِ إِبْرَاهِيمَ، وبارك عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى اٰلِهِ كَمَا بَارَكْتَ عَلَى اٰلِ إِبْرَاهِيمَ، فِي الْعَالَمِينَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيدٌ
Significado: “¡Oh Allah! Así como has tenido misericordia de la familia de Ibrāhīm, ten misericordia de Muḥammad y de su familia. Así como has concedido bien y bendición en toda circunstancia a la familia de Ibrāhīm, concede también bien y bendición a Muḥammad y a su familia. En verdad, Tú eres digno de alabanza y glorioso. Y en cuanto a cómo debéis saludarme, eso ya lo sabéis.”
Enseñanza de la Salāt y el Salām
El Profeta (la paz sea con él) enseñó a sus compañeros a saludarle en la súplica del tashahhud diciendo: “as-Salāmu ʿalayka ayyuhā’n-nabiyyū wa raḥmatullāhi wa barakātuh” (La paz sea contigo, ¡oh Profeta!, y la misericordia de Allah y Sus bendiciones). Según lo que narró Abū Masʿūd al-Anṣārī, quien transmitió este hadiz, ese día el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) había ido a visitar en su casa a Saʿd ibn ʿUbāda, uno de los principales de los Compañeros (ṣaḥāba). De entre los compañeros presentes, Bashīr ibn Saʿd preguntó:
“¡Oh Mensajero de Allah! Allah Altísimo nos ha ordenado que enviemos salāt y salām sobre ti; ¿cómo debemos hacerlo?” preguntó. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) no respondió de inmediato y guardó silencio. La razón de su silencio fue que, o bien esperaba la revelación porque no conocía la respuesta a esta pregunta, o bien reflexionaba sobre la respuesta porque el asunto le había sido dejado a él. Sin embargo, su silencio hizo que los Compañeros (ṣaḥāba) pensaran: “¿Acaso hemos molestado al Mensajero de Dios al hacer esta pregunta? ¿No le ha complacido esta pregunta? Ojalá no la hubiéramos hecho.” Esto les causó pesar. Después, respondió diciendo: “¡Decid así!” y contestó a la pregunta. (cf. Mālik, al-Muwaṭṭaʾ, Qasru’s-ṣalāt fi’s-safar 67; Muslim, Ṣalāt 65, n.º 405.)

