El Sueño de la Negligencia y el Poder Revitalizante del Recuerdo
La mayor calamidad que puede afligir al corazón humano es quedar distraído del recuerdo de Allah, lo que conduce a una muerte espiritual. La codicia mundana, los deseos egoístas y la ambición de posesión cubren el corazón como óxido. El único remedio para esta muerte espiritual es infundir al corazón el recuerdo (Zikr) de Allah. El Zikr es el aceite vigorizante del corazón, el viento que impulsa las alas espirituales. Recordar constantemente a Allah somete al ego, aleja los susurros de Satanás e ilumina la oscuridad del mundo interior con la lámpara de la adoración.
Zikir Externo e Interno
El Zikr no puede limitarse simplemente al movimiento de la lengua. El verdadero Zikr es cuando el corazón, junto con la lengua, recuerda a Allah; porque la lengua es como un retoño del corazón y debe obedecerle. El Zikr externo es una consecuencia natural de la manifestación (şühut) que florece en lo interno (batín). Primero, la persona recuerda al Creador con su corazón, y luego esta sublime emoción se vierte en sus palabras. Un recuerdo hecho solo con la lengua y que no llega al corazón es incompleto. Cuando el corazón está completamente lleno de la luz de Allah, todo lo demás (masiva) desaparece, dejando sólo Su existencia absoluta.
La Proximidad Divina a Través del Zikr
El siervo que persevera en el Zikr es agraciado con la inmensa y sagrada declaración de Allah: “Recuérdenme, y yo os recordaré”. En virtud del secreto de “Soy el compañero de aquel que me recuerda”, el siervo alcanza un grado de compañerismo y cercanía espiritual durante el Zikr. En un verdadero estado de Zikr, el siervo trasciende su propia existencia y se sumerge en el océano de gracia (feyz) y amor divino. En este estado, las súplicas y peticiones dan paso a un profundo silencio y una entrega absoluta. En resumen, el Zikrullah es el lazo más fuerte que une al ser humano, efímero, con Allah, el Eterno (Baki).

