El Peligro de Convivir con Gente Descuidada
La vida espiritual de una persona se moldea en gran medida según con quién pasa su tiempo, con quién establece amistad. Las amistades con personas descuidas, mundanas y alejadas del recuerdo de Allah son los mayores virus que oscurecen el corazón. Abdülkadir Geylânî (r.a.) advirtió a aquellos que desean progresar en el camino espiritual, diciendo: “Tú eres un corazón muerto; así como tu conversación con corazones muertos… Tú, que estás siendo guiado por el camino, eres ciego”, señalando que un ciego no puede guiar a otro ciego. El tiempo pasado con personas ignorantes de los mandatos de Allah, rebeldes y que persiguen únicamente los deseos mundanos envenena la espiritualidad de una persona y la arrastra a ese pantano. “¿Qué te llevó al descuido? La prueba de ser un descuidado absoluto es sentarte y levantarte con muchos descuidados”.
La Curación y la Luz en la Conversación de los Rectos
El único remedio para alejarse del mal ambiente es estar junto a verdaderos amigos de Allah (rectos) que reviven el corazón. Geylânî Hazretleri, quien dijo: “Continúa conversando con aquellos que tienen conocimiento y temen el mal. Su conversación será agradable; tu alma se llenará de bendiciones”, relata que los consejos y reuniones de verdaderos eruditos y santos son un refugio de curación. Ellos guían en el camino hacia Allah, corrigen errores con compasión e implantan la luz de la fe en los corazones. Un amigo recto es un verdadero médico que te impide engañarte con el mundo transitorio, te recuerda el más allá. Incluso mirar su rostro le recuerda a uno a Allah y suaviza la dureza del corazón.
Obtener Beneficio con Decoro y Entrega
Para que una persona pueda aprovechar plenamente de las reuniones de los rectos, debe estar en un alto grado de decoro y entrega. Hablar mucho en sus reuniones, objetar o albergar sospechas corta el beneficio espiritual a obtener. “Sé cortés con tu maestro; tu silencio sea más valioso que tus palabras. Este estado es más útil para lo que aprenderás”. Un verdadero discípulo debe ser como un paciente que escucha silenciosamente las recomendaciones de su médico junto a su guía o amigo recto. Al abandonar la terquedad y el orgullo y escuchar en silencio, las luces de conocimiento y sabiduría que emanan del corazón de esos nobles seres penetran directamente en el corazón del oyente y lo transforman.

