Desprenderse del Significado Estrecho del Ayuno
En el islam, el ayuno se define externamente como abstenerse de comer, beber y de los deseos del nafs (el ego / alma inferior) desde el alba hasta la puesta del sol. Sin embargo, en la ética del sufismo (taṣawwuf), el ayuno no es una adoración superficial que consiste únicamente en dejar el estómago vacío. El verdadero ayuno perfecto consiste en que la persona aparte todos sus órganos, pensamientos y su qalb (el corazón) de cualquier mal que no sea del agrado de Allah (Dios). Geylânî (que Allah santifique su secreto) aconseja este profundo grado así: "Acostumbraos a un ayuno permanente contra el mal. Para libraros de las malas acciones que no concuerdan con la razón, acostumbraos a una oración permanente...". Si una persona se abstiene incluso de alimentos lícitos, pero con su lengua incurre en la calumnia, con sus ojos mira lo prohibido y con su corazón alberga rencor, de su ayuno sólo quedarán el hambre y la sed.
El Ayuno Espiritual de los Órganos
La salud espiritual del ser humano depende de que cada uno de los miembros del cuerpo obedezca a la Verdad (al-Ḥaqq). El ayuno de la lengua consiste en evitar la mentira, la calumnia, las palabras vanas y la difamación. El ayuno de los ojos es no mirar lo prohibido ni los defectos de las personas. El ayuno del oído es no escuchar chismes ni palabras llenas de maldad. El ayuno de las manos y los pies consiste en no dirigirse hacia la injusticia y el pecado. "No abras tus ojos a lo prohibido. No empujes tu nafs (el ego / alma inferior) hacia cosas malas, contrólalo. Acostumbra a tu ser a alimentarse de lo lícito y esfuérzate por vigilar a la Verdad (al-Ḥaqq) en tu mundo interior". Un creyente que no logra controlar sus miembros de este modo, se convierte en esclavo de su nafs. Esta disciplina de los órganos convierte a la persona en poseedora de taqwa (la conciencia de Dios) y embellece su carácter.
El Ayuno del Corazón: Purificarse de lo que no es Dios
El punto más alto del ayuno es el ayuno del qalb (el corazón). El ayuno del corazón consiste en arrancar de raíz de su interior todo lo que no sea Allah (Dios) (masiwā), la codicia mundana, el amor por el estatus y las preocupaciones efímeras. Pues el corazón es el lugar de manifestación de Allah y permitir que entren impurezas mundanas en él es la mayor falta de respeto. Quien protege su corazón de la ostentación, la arrogancia y la envidia, experimenta un despertar espiritual y se propone un ayuno verdadero que durará toda la vida. El iftar de un siervo que alcanza esta elevada estación (maqām) continúa hasta el día en que contemple la Belleza de Allah en la otra vida. Aquellos que mantienen este riguroso ayuno contra su nafs y el demonio en este mundo, serán recompensados con bendiciones eternas en la otra vida.

