La Absoluta Impotencia del Fuego y las Causas
El mundo es para los creyentes una prueba abrasadora y dificultades constantes. Sin embargo, en la creencia sufí, ninguna materia o causa en el universo tiene por sí misma el poder de crear un efecto (quemar, congelar, dar vida o matar). Geylânî (que Allah lo tenga en alta estima), relata esta verdad del Tawhid con una impactante analogía: "El fuego no puede quemar nada por sí mismo; el agua no puede engañar a nadie, pero pueden cumplir sus funciones gracias a la fuerza que les da Allah". Un creyente perfecto sabe que el inmenso fuego de Nimrod solo se convirtió en un jardín de rosas para Ibrahim (que la paz sea con él) mediante el mandato de Allah: "Estás fresco y seguro".
Convivencia con el Fuego como el Saltamontes
Un siervo cuyo corazón está completamente ligado a Allah (que ha confiado en Tawakkul), incluso si viviera en medio del mundo, en el fuego de calamidades y pruebas, ese fuego no podría dañarlo espiritualmente. Shaykh Geylânî compara esta condición de protección con una criatura legendaria: "El saltamontes que vive en el fuego no se quema". Los conocedores (arif) cuyo ser ha sido refinado con sinceridad y cuya existencia se disuelve en la voluntad de Allah (fana), cuando son arrojados al fuego de pobreza, difamación, opresión o injusticia, no se consumen y se convierten en cenizas; por el contrario, maduran, se perfeccionan y se purifican en ese fuego. Aquel cuya obra y poder es Allah, ningún fuego encendido por las criaturas lo puede quemar.

