Verificar la Fuente de los Alimentos que Llegan al Corazón
Un sâlik (buscador) que avanza en el camino del sufismo, puede sentir a veces algunas inspiraciones en su corazón o ver ante sí atractivos placeres mundanos. Distinguir si estas llegadas son Rahmâniyyah (de Allah), o si son shaytâniyyah (del Shaytan/diablo) o nafsaniyyah (del ego/yo interior), es la regla más fundamental de la salud espiritual. Geylânî (r.a.) ofrece un mecanismo asombroso de auto-control con respecto a esto: "Cuando te llegue una comida del mundo, consulta a dos vizires tuyos, el libro y la Sunna. Expón tu situación ante ellos". El kelâm (palabra) de Allah (Corán) y la Sunna del Profeta (s.a.v.) son dos vizires absolutos que un creyente nunca puede abandonar. Si una acción no pasa por estos dos filtros, debe ser abandonada inmediatamente.
El Fatwa Externo y la Aprobación del Mundo Interior
A veces, un asunto puede parecer permisible o halal (lícito) en apariencia (en la Sharia), y puede haber sido emitido un fatwa al respecto. Sin embargo, para un creyente tacquí (devoto), no es suficiente solo con el fatwa externo. "Aunque los muftíes emitan fatwas, no hagas una acción sin consultar a tu mundo interior…". La persona debe volverse hacia su corazón y preguntarse: "¿Realmente estoy haciendo esto por el agrado de Allah, o hay un beneficio oculto de mi ego o orgullo?". Hasta que el espejo de la Sharia externamente y el espejo del Ikhlâs (sinceridad) y la Realidad internamente estén en armonía, el derviche perfecto no extenderá su mano a esa acción.
Liberación de las Ambiciones del Ego
Incluso una acción que ha sido aprobada por los dos vizires y confirmada por el mundo interior, no debe ser inmediatamente reclamada con ambición. La orden "No te apresures a desear que sea tuyo", indica que el siervo debe mantener su dignidad en todas las circunstancias. Gracias a este método de selección cuidadosa, los engañosos juegos del ego son frustrados. El siervo que une la apariencia externa de la Sharia con la realidad interna del corazón en una misma línea de verdad, no cae en ninguna trampa del Shaytan y se encuentra con su Señor por el camino más seguro (el Sirat-i Mustaqim).

