Transición del Exterior al Interior: La Necesidad
En el Islam, el viaje espiritual no alcanza la cima de inmediato; como los peldaños de una escalera, tiene ciertas etapas, paradas y pruebas. El primer paso es obedecer escrupulosamente las ordenanzas externas de la religión, es decir, mostrar una completa sumisión dentro del ámbito de la Sharia (Islam). Sin embargo, esto es solo un comienzo. Shayj Geylânî (que Allah lo apruebe) advierte a aquellos que intentan saltarse los peldaños: “Aún no eres un musulmán auténtico; ¿cómo alcanzarás el capítulo del iman? Tu iman aún no tiene fuerza; ¿cómo encontrarás tu estado de certeza? Tu estado de certeza aún no es perfecto; ¿con qué encontrarás el estado del conocimiento y la santidad?”. Para una persona que aspira a posiciones superiores sin sentir plenamente el iman en su corazón y reforzarlo con sus acciones, es como intentar construir un edificio sin cimientos.
El Estado de Ikan (Certeza): Creencia Libre de Duda
Cuando el iman se arraiga en el corazón y alcanza un nivel que ninguna tormenta puede sacudir, se pasa al estado de “Ikan” (o Certeza). Ikan es la eliminación completa de todas las dudas, susurros y vacilaciones en el corazón, la visión clara como el sol de la existencia y la promesa de Allah. Para un creyente en este nivel, el paraíso y el infierno son tan reales como los objetos que ve con sus ojos. Una persona con iman débil se estremece ante las calamidades, se rebela contra el destino. Pero el siervo con certeza sabe que todo lo que le sucede, ya sea una desgracia, una enfermedad o una bendición, proviene directamente de la poderosa mano de su Señor. Esta profunda comprensión lo libera de los miedos y le permite mostrar una absoluta aceptación del decreto divino.
Objetivo Final: Conocimiento y Santidad
El siervo virtuoso que persevera en el estado de Ikan y continúa su lucha contra su ego, finalmente alcanza la cima del “Marifetullah” (conocer a Allah, reconocerlo). El conocedor es un velí distinguido que observa los atributos del Creador en cada partícula creada y está constantemente en comunión (conversación cardíaca) con Él. “Quien posee iman, sigue los caminos de certeza e ihlas, obtiene la esencia de la razón. Con esta razón, abandona a los siervos mortales… El Exalted le da lo que no sabía”, 30. En este estado, el siervo está completamente purificado de los deseos mundanos, ha experimentado el estado de “Fena” (aniquilación) y ha resucitado únicamente con el amor por Allah. El verdadero propósito del sufismo es elevar al ser humano a este grado, convirtiéndolo en un ser perfecto.

