La Indulgencia y la Ignorancia del Ego
En la educación sufí, el ego (nafs) se asemeja a un niño mimado, de intelecto limitado, que siempre busca juegos y placeres, aficionado al confort y al pecado, o a un animal salvaje. Cuando el ser humano cede a sus deseos y caprichos, el ego inmediatamente se vuelve consentido y toma el control de la voluntad. Abdülkadir Geylânî (q.s.) advierte con contundencia que nunca hay que tratar al ego con suavidad: “Es un esclavo malvado, solo responde a la fuerza. No le muestres el brillo de tus dientes, muéstrale majestuosidad cuando te mire”. Mostrarle una cara amable al ego es permitir que se vuelva perezoso y arrastre a su dueño al abismo.
La Espada del Tawhid y el Verso del Yihad
El camino para controlar el ego y hacerlo obediente a los mandatos divinos es mediante una disciplina inflexible (mücahede) y una fe sólida. “Golpea a tu ego con la espada del Tawhid. Ponte la armadura del éxito para su reforma. Intenta tumbar ese ego con el verso del yihad. Sobre todo, no alejes de él el temor a la piedad”. El ser humano debe oponerse en cada momento a sus deseos carnales con la fe en el Tawhid; debe usar la conciencia de “Mi Señor no desea esto” como una lanza. A través de comer poco, dormir poco y constante adoración (como un bastón), se deben romper las insaciables demandas del ego, y reducir su falsa libertad.
Convertirse en un Montura Obediente y la Libertad Absoluta
Después de una lucha implacable, el ego finalmente cede, abandona su rebeldía y alcanza el estado de “mutmainne” (en paz). Ese enemigo salvaje que antes tentaba al siervo hacia el pecado se transforma en un corcel noble domesticado. “Una vez que hayas llevado a tu ego a este estado, podrás recorrer los mares, los océanos y las tierras sobre su lomo. Aquel que lleva a su ego a este estado, Él (Dios) se enorgullecerá de él”. El siervo que hace de su ego una montura ahora puede batir sus alas libremente en los infinitos horizontes del mundo espiritual. La verdadera libertad es ser esclavo absoluto de Alá rompiendo las cadenas del ego.

