Clásicos del Sufismo · junio 20, 2026

Ejemplo de los Compañeros de la Cueva: El Escudo Protector de la Irresolución en el Mar de Poder Divino

Extinción en el Mundo de la Existencia En el Islam, la sumisión máxima es cuando el siervo abandona su propia voluntad limitada, sus deseos egoístas y la ilusión de “yo estoy haciendo”, entregándose por …

Extinción en el Mundo de la Existencia

En el Islam, la sumisión máxima es cuando el siervo abandona su propia voluntad limitada, sus deseos egoístas y la ilusión de “yo estoy haciendo”, entregándose por completo a la poderosa mano de Alá en el flujo de los acontecimientos. Abdülkadir Geylânî (q.s.) explica la condición de estos creyentes perfectos que han trascendido su propia voluntad con esta impactante comparación: “Esos viajeros del camino de Alá… encontraron la extinción espiritualmente y fueron administrados por la mano del destino. El lavador del destino los gira de un lado a otro. Sus pies están esperando en sus puntas”. Así como el cuerpo sin vida en manos del lavador (gassal) no se opone, esos creyentes también están completamente silenciosos, sin objeción y sumisos ante el decreto y el destino.

El Misterio Divino en el Sueño de los Compañeros de la Cueva

La forma en que el lavador del destino gira a los creyentes es una inmensa referencia sufí al versículo del Corán que relata la situación de los Ashab-ı Kehf (Compañeros de la Cueva): “Los girábamos a derecha y a izquierda, y sus perros extendieron sus dos brazos en la entrada” (Kehf, 18). Geylânî (q.s.) afirma que para estos creyentes que se despojan de su voluntad, “la ola del mar de Poder a veces oculta al hombre, a veces lo revela… Algunos de ellos son como los Compañeros de la Cueva” indicando que la protección divina entra en juego cuando hay una sumisión total (como si estuvieran en un sueño profundo e inobjetable).

El Entrenamiento del Nafs (Alma)

En esta elevada posición, el huraño alma (Kıtmir) dentro del creyente ha dejado de rebelarse y ahora espera pacientemente a los pies, estando bien entrenado. Al alejarse del ruido de las ambiciones y preocupaciones mundanas, el creyente se retira a su propia morada interior (el retiro de su propio mundo interior), donde es alimentado por las bendiciones de Alá. Él está protegido de las amenazas mundanas y las trampas de Satanás precisamente con las compasivas manos de la voluntad divina, siendo girado de un lado a otro (por la protección del destino).