Un Impactante Despertar de la Ilusión
El ser humano se sumerge tanto en los placeres transitorios del mundo y en la búsqueda de bienes materiales, que olvida por completo su verdadera morada, el más allá, y la puerta de paso hacia él, la muerte. Abdülkadir Geylânî (r.a.) realiza una descripción impactante para sacudir con violencia estos corazones sumidos en un sueño profundo: “¡Oh, negligentes! El sepulcro abre su boca. La bestia y el dragón de la muerte también han abierto sus fauces”. Así como el hombre intentaría escapar y salvarse al ver un animal salvaje acercándose hacia él con la boca abierta, debe estar igualmente alerta ante la inminente muerte. Sin embargo, la embriaguez del mundo nos impide ver esta verdad absoluta. El hadiz del Profeta Muhammad (p.b.u.h.) “Los hombres están dormidos y cuando mueren despiertan” pone de manifiesto lo ilusorio y transitorio que es realmente nuestra existencia mundana.
La Angustia del Sepulcro y la Cuenta Inevitable
La muerte no es solo una aniquilación, sino también el comienzo de una dura rendición de cuentas. Cuando el ser humano muere, será descendido a la oscuridad y opresión de la tierra con grandes ceremonias. Hazrat Geylânî describe dolorosamente la situación de quien entra en el sepulcro: Los ángeles Munkar y Nakir vendrán, el hombre esperará en esa opresión hasta el Día del Juicio y rendirá cuentas por sus actos 28, 29. Si el siervo ha obedecido a su ego y al diablo en el mundo, la tumba será para él un pozo de los pozos del infierno, y sus costillas se entrelazarán. Aquellos que caminan con orgullo en el mundo permanecerán mudos ante la muerte y ninguna fuerza podrá ayudarlos.
Valorar el Presente
Despertar antes de la muerte es la única condición para la salvación espiritual. El hombre no sabe si saldrá o no al día siguiente; por lo tanto, debe ser siempre “el hombre del presente”. La advertencia: “Hijo mío, no le prometas a tu alma que vivirás hasta el amanecer después de pasar la noche. Y cuando hayas pasado la noche, no se lo digas, prométeselo a tu alma que saldrás al amanecer” indica un estado de ánimo listo para recibir al ángel de la muerte (Azrael) con una sonrisa. El creyente que comprende que el mundo es una estación transitoria y sin valor reduce sus ambiciones, acorta sus esperanzas y dedica toda su energía a las inversiones en el más allá.
Renacimiento Espiritual a Través del Arrepentimiento
No hay escape de la mano del dragón de la muerte, pero el camino para convertir su terror en una misericordia es arrepentirse. Siempre y cuando el siervo se vuelva sinceramente a Allah antes de exhalar su último aliento, incluso si es un gran pecador, la oscuridad de la tumba se convertirá en un jardín luminoso para él. Para aquellos que consideran el mundo como un “horno” 29, la muerte es un medio para volar desde una prisión corporal transitoria hacia una libertad eterna (vuslat). Aquellos que mueren antes de morir entran en la tumba no como prisioneros, sino como amados que se reúnen con su Señor.

