Aferrarse a las Causas al Comienzo del Camino
En el camino del sufismo (taṣawwuf), el "tawakkul" (la confianza en Dios), no significa que la persona abandone repentinamente el trabajo y los medios. Al inicio de la educación espiritual, el sālik (el viajero espiritual) es débil e inexperto, como un polluelo recién nacido. ʿAbd al-Qādir al-Jīlānī (que Allah esté complacido de él) explica este proceso con una compasiva analogía: "Un polluelo necesita la ayuda de su madre y su padre para poder volar". En este periodo, el siervo trabaja, se aferra a las causas para ganarse el sustento y necesita absolutamente los consejos de su murshid (el guía espiritual). "Al principio, es necesario apegarse a algunas causas, y luego dejarlas y correr hacia su Dueño". Utilizar las causas es una regla divina del periodo de inexperiencia.
El Fortalecimiento de las Alas y el Vuelo
Sin embargo, cuando el iman (la fe) se asienta plenamente en el qalb (el corazón) del siervo, y la luz del tawhid (la unicidad de Dios) ilumina su mundo interior, ese polluelo ha crecido y sus alas (yaqīn y tawakkul) se han fortalecido. "Cuando crece y vuela, ya no pide nada de ellos". El creyente perfecto dotado de maʿrifa (el conocimiento de Dios) ya no considera que su sustento provenga de su patrón o de sus clientes, ni busca la curación únicamente en el médico. Aunque con su cuerpo respete las causas, con su corazón se ha desligado completamente de ellas. Él ha visto al "Musabbib al-Asbāb" (Allah, el Creador de las causas) detrás de todos los medios y se ha liberado de la humillación de extender la mano a seres efímeros.
La Cima de la Libertad y la Independencia
El siervo que alcanza el tawakkul completo se convierte en el ser más libre sobre la faz de la tierra. "Sus alas se fortalecen, obtiene su sustento por sí mismo"; así, comienza a alimentarse directamente del tesoro de Allah. La gratitud, la crítica o el abandono de la gente del mundo de las causas no pueden impedir este vuelo sublime. Los gnósticos que usan las causas como una escalera y, tras alcanzar el tejado (la Verdad, Allah), la apartan, planean eternamente en un cielo de seguridad divina donde ninguna tormenta mundana puede hacerlos caer.

