La Importancia de Moderar el Lenguaje y Sopesar las Intenciones
Hablar en exceso, jactarse del yo y expresar sin filtro todo lo que se le pasa por la mente es una enfermedad espiritual que rápidamente extingue la luz del corazón. El hombre inteligente es aquel que hace pasar sus palabras por un profundo tamiz de su mente y, sobre todo, de su corazón antes de expresarlas. "La lengua del ignorante está delante de su corazón. La lengua del sabio y el hombre sensato está oculta detrás de su corazón". El Hazrat Geylani ordena la introspección antes de hablar: "Cada vez que vayas a pronunciar una palabra, piensa, piensa… ¿Por qué estás hablando? ¿Qué propósito persigues con esa palabra y cuál es tu intención?".
La Conversación Divina que Trae el Silencio
En el camino de la espiritualidad, los secretos más profundos y el verdadero despertar comienzan donde termina la locuacidad, en el absoluto reino del silencio. "Cuando hables, habla con buenas intenciones. Cuando te calles, alimenta buenos sentimientos en tu corazón". El silencio no es solo moderar el lenguaje, sino también silenciar las objeciones del corazón y los deseos mundanos. El siervo que limpia su interior de chismes mundanos finalmente alcanza el honor de conversar directamente con Alá. Porque este nivel, que es la cúspide de la experiencia sufí, se expresa con la inmensa frase: "Busca ser un compañero de conversación con Él. Su conversación es verdaderamente silencio", que es un momento de escucha y sumisión asombrosos.

