El Abismo de Confiar en la Propia Razón
Intentar navegar solo por el mar del sufismo, basándose únicamente en el conocimiento leído en libros, es una consecuencia de confiar demasiado en la propia razón y el ego. Geylânî (que Allah lo tenga en Su gracia) afirma que aquellos que emprenden un camino sin guía sucumbirán al orgullo espiritual, pronunciando esta firme sentencia: “Quien se contenta con su propia opinión, perece. Se humilla. Sus pies resbalan en un camino recto”. Incluso los más grandes eruditos islámicos han sentido la necesidad de un guía espiritual para poder ver sus propias imperfecciones y protegerse de las artimañas del ego. La verdad de que “no hay ningún erudito que no necesite a otro erudito, que no desee aumentar su conocimiento” pone de manifiesto esta mutua necesidad espiritual.
El Espejo Transparente que Purifica el Corazón
La tarea más importante para un buscador de la verdad es encontrar un Murshid Kâmil que rompa su arrogancia y le muestre la puerta de Allah. El ser perfecto es un medio transparente a través del cual el murid puede ver las enfermedades del ego. Shaykh Geylânî explica este papel reflexivo diciendo: “Yo soy un espejo para ti; así debes verme. Colócame en tu corazón como un espejo, implántame en tu pecho”. De acuerdo con el secreto de que “aquellos que actúan con su conocimiento son herederos del Profeta (S.A.)”, avanzar en el camino espiritual y alcanzar a Allah solo es posible mediante una entrega sincera a estos médicos Rabbani (Murshids).

