Clásicos del Sufismo · junio 20, 2026

El Misterio del Silencio: La Sabiduría de Aquellos que Mantienen la Lengua Detrás del Corazón

La Esclavitud de la Palabra y la Armonía con el Corazón La palabra es el intérprete más evidente que se proyecta desde el mundo interior de una persona. Sin embargo, en la ética islámica y en la educación sufí, hablar …

La Esclavitud de la Palabra y la Armonía con el Corazón

La palabra es el intérprete más evidente que se proyecta desde el mundo interior de una persona. Sin embargo, en la ética islámica y en la educación sufí, hablar innecesariamente y decir todo lo que se le pasa por la cabeza se considera un gran peligro espiritual. Hazrat Abdülkadir Geylânî (que Allah esté complacido con él) explica la diferencia fundamental entre el ignorante y el inteligente mediante la ubicación de la lengua: “La lengua del ignorante está delante de su corazón. La lengua del sabio y de aquel que posee inteligencia se oculta detrás de su corazón”. El hombre ignorante habla sin pensar en lo que va a decir ni sopesando sus intenciones; mientras que el hombre perfecto hace pasar cada palabra que va a decir por el filtro de su corazón y la voluntad divina, solo expresándola si es útil.

El Silencio como Método de Disciplina

Uno de los primeros pasos en el viaje espiritual es el silencio. Un creyente que desea construir su mundo interior debe evitar las charlas vacías, los debates innecesarios y las explicaciones superfluas. Geylânî (que Allah esté complacido con él) aconseja a aquellos que entran en el camino de la verdad: “Debes renunciar a tu fuerza y poder… El silencio no ha terminado; ¿qué dirás?”. El hombre debe permanecer en silencio y esperar hasta que su interior se llene del conocimiento de Alá. Cuando llega el momento de hablar, no es su propio ego lo que le hace hablar, sino el poder de Alá. Los momentos pasados en silencio maduran el corazón y lo hacen sensible a los secretos divinos.

El Silencio de la Conversación con la Verdad

Para aquellos con un alto grado de espiritualidad, el silencio no es solo no hablar hacia afuera, sino que es la forma suprema de conversar desde el corazón con Alá. “Mira para ser digno de conversar con Él. Esa conversación es completamente silencio. Es un mundo de silencio donde cada palabra se revela allí”. Cuando el hombre comprende plenamente que está en presencia de Alá, la lengua queda muda, las palabras pierden su significado y solo entra en juego el silencioso lamento o la reverencia del corazón. El hadiz del Profeta (la paz sea con él) que dice: “La lengua de aquel que alcanza el conocimiento del poder de Alá con el conocimiento se ata”, también demuestra que esta sublime posición está adornada con silencio.

Hablar con Permiso y Dispersar la Sabiduría

Los sabios, madurados en el fuego del silencio, hablan solo con el permiso y la guía de Alá. Cada palabra que sale de sus labios es como un medicamento curativo que un médico le da a un paciente. Como hablan no de sus propios deseos, sino directamente de la inspiración divina, sus palabras resucitan corazones muertos y sanan crisis espirituales. La verdadera sabiduría reside en saber dónde permanecer en silencio y dónde hablar por Alá.