La Oración en la que Hz. Ömer (ra.) Quería Participar
Hazret-i Ömer -que Allah esté complacido con él-, mientras recorría las calles de la ciudad una noche, vio una casa con luz de candil. Cediendo a su curiosidad, se acercó a la casa y escuchó a una anciana tanto hilando lana como recitando un poema emotivo.
El Poema Recitado por la Anciana y la Reacción de Hz. Ömer (ra.)
Los versos del poema que recitó la anciana tocaron profundamente el corazón de Hazret-i Ömer -que Allah esté complacido con él-:
“Que la salat y el salam de los virtuosos sean sobre el Hazrat Muhammad Mustafa -sallállahu alayhi wa sallam-. ¡Oh, Rasûlullah! Todas las personalidades eminentes te rueguen misericordia. Tú orabas por la noche, llorabas abundantemente a las primeras horas de la mañana. Pero la muerte llega por etapas a todos. ¡Ay! Si pudiera saber si el morada en la otra vida me reunirá con mi querido (Profeta) -sallállahu alayhi wa sallam-!”
Ömer -que Allah esté complacido con él-, conmovido al escuchar estos versos de profundo significado, lloró por un tiempo. Luego tocó el timbre de la puerta. La anciana que estaba en la puerta preguntó quién era.
“–Ömer bin Hattâb.”
La mujer, con ansiedad, preguntó: “¿Qué tiene Ömer que ver conmigo, qué busca aquí a estas horas?”. Ömer -que Allah esté complacido con él-, respondió con calma:
“–Si le agrada a Allah, abra la puerta, no tenga miedo.”
y la mujer abrió la puerta. Hazrat-i Ömer le pidió a la mujer:
“¡Por favor, recite el poema que acaba de decir una vez más!”
pidiendo volver a escucharlo. La mujer comenzó a recitar el poema nuevamente y cuando llegó al último verso, Ömer -que Allah esté complacido con él-:
“¡Me gustaría unirme a ustedes!”
dijo. Entonces la mujer cambió el último verso del poema de la siguiente manera:
“¡Ay! Si pudiera saber si la morada en la otra vida reunirá a mi querido (Profeta) -sallállahu alayhi wa sallam-, a mí y a Ömer. ¡Oh, Allah, el Gaffâr! Ten piedad de Ömer!”
Ömer -que Allah esté complacido con él- expresó su satisfacción con esta sincera súplica y regresó. (Ali el-Müttakî, XII, 562/35762)

