Las Impurezas que Deja el Mundo en el Corazón
El ser humano se sumerge tanto en la prisa transitoria del mundo, en sus deseos incesantes, que los pecados terminan cubriendo su corazón como una piedra negra y un hierro oxidado. Geylânî (que Allah lo tenga en Su gracia), anuncia la receta más efectiva para despertar de esta oscuridad espiritual con las palabras del Profeta Muhammad (la paz sea con él): “Ciertamente, los corazones se ensucian y se oxidan. Su pulido es la recitación del Corán”. El corazón es el centro principal (shah) donde se dirigen todos los sentimientos y pensamientos; sin un corazón purificado, las acciones corporales que parecen actos de adoración no pueden dar al ser humano una verdadera paz. “El corazón es el shah de todas las emociones. Si el rey es bueno, la bondad se extiende a todo el pueblo”.
El Poder Purificador del Arrepentimiento y el Remordimiento
La eliminación de este óxido del corazón no solo es posible mediante la lectura con la lengua, sino también con una lágrima sincera y un profundo arrepentimiento (remordimiento). El verdadero despertar espiritual cobra vida con la regla: “El árbol del arrepentimiento crece con el agua del remordimiento”. Por lo tanto, todo creyente que desea despertar del sueño de la negligencia debe volverse hacia su mundo interior sin perder tiempo e responder a la llamada para “pulir vuestra existencia oscurecida por el pecado”, buscando refugio en la puerta de Dios.

