El Incesante Chapoteo del Ego
El mundo interior (el corazón) de una persona generalmente está lleno de los deseos inagotables del ego, sus objeciones, miedos mundanos y susurros. Esta situación es similar al ruido intolerable producido por las ranas que chapotean sin cesar en un agua poco profunda y turbia. Abdülkadir Geylânî (que Allah lo honre) explica con esta asombrosa metáfora que para poder hablar con el Exalted Allah y recibir Su gracia divina, este ruido interno debe ser silenciado absolutamente: “Por ahora, no hables. Que se retire el agua y la rana quede expuesta. Deja el lugar libre para el acto de adoración de Allah”. Las pretensiones de “yo”, las quejas y los deseos mundanos (el agua) deben retirarse del corazón para que ese ego taimado (la rana) permanezca en silencio e inmóvil, expuesto.
El Silencio para Embarcarse en el Barco del Poder
La verdadera adoración y la presencia divina (huzur-u kalp) se realizan donde las palabras terminan, en el lugar donde comienza el silencio. Cuando la voz del ego se silencia y el corazón queda completamente vacío (libre) para Allah, el siervo sale de su propia voluntad y se entrega al poder de Allah. El mandato “Que el secreto se cargue en el barco del poder en Su presencia” expresa que el siervo debe dejarse llevar por las olas de la voluntad de Allah en ese profundo silencio. Cuando el hombre deja de luchar para nadar por sí mismo (hablar y objetar), Allah lo toma a bordo del barco del poder y atraviesa incluso los océanos más escarpados con seguridad.
El Nombre de la Ascensión: La Voluntad de Allah
El siervo que entra en esta etapa de silencio, obedece el consejo de “Instruye a tu mundo interior para que camine y ascienda con el nombre de Allah en ese barco del poder”. Ahora bien, la marcha, la detención y el habla de ese siervo no se realizan con las ambiciones de su propio ego, sino directamente con el secreto de “Bismillah”, con el permiso de Allah. Aquellos que silencian su propio ruido y se visten de silencio alcanzan el rango de escuchar con mayor claridad el recuerdo del universo y la palabra silenciosa del Creador.

