Los Desastres como una Bendición
La vida mundana no es un lugar de descanso para los creyentes, sino más bien un arduo campo de prueba diseñado para la madurez del alma. Las dificultades, enfermedades y dolores que encuentra el ser humano son, en realidad, bendiciones ocultas que Alá utiliza para acercarlo a Su Esencia. Geylânî (p.q.) explica este método de entrenamiento divino con las palabras: “Alá no castiga al siervo; envía solo desastres de tipo prueba y pone a prueba su paciencia”. Ninguna comodidad llega sin pagar un precio antes y superar una dificultad. “De cada amplitud surge una angustia. En cada comodidad se esconde una estrechez”.
El Poder Exaltante de la Paciencia
Los creyentes perfectos que caminan por el camino de la Verdad son sometidos a las pruebas más severas, pero esta implacable prueba aumenta sus grados espirituales ante Alá de una manera única. “Quienes permanecen unidos en el camino de Alá sufren tribulaciones; por su paciencia, sus grados aumentan junto a Él”. Así como el oro se funde en el fuego para separarse de las impurezas y refinarse, el corazón humano también se purifica al quemarse en el fuego del desastre, liberándose del orgullo, la hipocresía y el amor por el mundo. Aquellos que no se rebelan contra el destino y el decreto observan directamente la gracia divina dentro de esa calamidad.

