Amor Unificador
En el camino espiritual (seyr-i süluk), cuando el siervo purifica su corazón de todos los amores mundanos y lo llena únicamente con el amor de Allah, su perspectiva del universo cambia por completo. Ya no ve las cosas en partes o como opuestos, sino a través de una absoluta Unidad (birlik). Geylânî (k.s.) describe este poder unificador del amor de la siguiente manera: “El amor une todo… Muestra lo dañino y lo beneficioso desde un mismo frente. El corazón que lleva el amor está en perpetua vecd y novedades”. Para un corazón quemado por el fuego del Aşkullah (amor de Allah), la enfermedad con la salud, la riqueza con la pobreza se igualan; pues todos son regalos provenientes del Amado (Allah).
La Luz que se Aleja al Acercarse (El Fuego de Musa)
Uno de los aspectos más misteriosos del amor divino es que, a medida que el siervo se acerca a su Señor, su anhelo (iştiyak) por Él aumenta aún más. En los amores mundanos, cuando se alcanza un objetivo, comienza la saciedad y el hastío, mientras que el viaje hacia la unión con Hakk es infinito. “El fuego de luz que vio el profeta Musa (A.S.) era así mismo. Musa (A.S.) al verlo y acercarse, este se alejaba… El corazón también es así. Ve esa luz de cercanía y avanza hacia ella. Con cada paso que da hacia ella, se escapa a la distancia”. Ante una Belleza (Cemal) absoluta e infinita, el corazón del siervo se encuentra constantemente en un estado de asombro (dehşet) sin límites, avanzando sin alcanzar la saciedad.
La Transformación del Buscador en Objeto de Búsqueda
En la cúspide del viaje amoroso, la voluntad personal del siervo, sus deseos e incluso la afirmación de “Yo busco” desaparecen. Cuando entra en juego el verdadero cezbe (atracción divina), la sensación de separación entre el buscador y lo buscado da paso a una unidad absoluta. “Los pasos alcanzan su límite final. Las cosas comienzan a cambiar. Entonces, el talib se convierte en el matlûb. El propio objetivo se convierte en el objetivo”. En esta sublime estación, el siervo no es atraído por su propia fuerza, sino directamente por la gracia y la atracción de Allah. Mientras el siervo lo busca, emerge la verdad de que Él lo anhela y lo atrae a Sí mismo.

