El Efecto del Haram en el Alma y en el Cuerpo
El Islam enfatiza que el ser humano alcanza la perfección no solo con sus actos de adoración, sino también con la pureza de los alimentos que ingiere. Abdülkadir Geylânî (que Allah esté complacido con él), una gran guía en el camino espiritual, expresa con un lenguaje conmovedor la destrucción que la comida haram causa en el alma humana. Afirma: “Oh tú que consumes veneno, verás sus efectos en tu cuerpo mañana. La comida haram es veneno para el cuerpo de la fe”, recordando que las ganancias ilícitas son un veneno mortal que corroe silenciosamente los cimientos de la fe. Aquel que se embriaga con la ambición mundana y persigue ganancias sin distinguir entre lo halal y lo haram, no solo oprime a su propia alma; sino que también “niega la Verdad y la Realidad”. Es imposible que las luces divinas y la contemplación habiten en un corazón lleno de alimentos haram y sospechosos.
Reconocer las Bendiciones de Allah y el Gasto
La riqueza y los bienes que posee un siervo son, sin lugar a dudas, un depósito concedido por Allah. Si el ser humano no aprecia estas bendiciones, no cumple con sus obligaciones (zakat, sadaka) y las guarda egoístamente, se enfrentará a una gran calamidad. Geylânî (que Allah esté complacido con él) advierte: “Retener las bendiciones es como veneno para el alma”, destacando cómo la avaricia envenena el espíritu. Aquellos que consideran la bendición dada simplemente como un instrumento de placer personal y no la gastan en el camino de Allah, enfrentarán un final amargo: “Pronto Allah Todopoderoso te interrogará y te sumirá en la pobreza por no apreciar tu bendición. Salirás entre la gente con rostro de mendigo”. Porque la gratitud por una bendición solo se cumple al conocer a su verdadero dueño y distribuirla generosamente de acuerdo con Su agrado.
Confiar en Rezzak, No en las Causas
El Islam ordena trabajar para obtener el sustento. Como dice: “Comer por medio del trabajo es la Sunnah; es el hábito del Profeta (S.A.). Come por medio del trabajo”, rechaza rotundamente la pereza. Sin embargo, el creyente, mientras trabaja en su campo, tienda o lugar de trabajo, debe creer que el verdadero proveedor no es el empleador ni el cliente, sino Allah, quien es “Rezzak”. Depender únicamente de las causas y olvidar al Creador (Müsebbib) es una forma sutil de idolatría. Aquel que espera su sustento solo de Allah, comprende que su trabajo es simplemente un velo y un deber de servidumbre, se libera de la ansiedad por el sustento y disfruta cada bocado como una generosa provisión divina (halal).

