Clásicos del Sufismo · junio 20, 2026

Entrar en la Oscuridad con la Luz de la Devoción: Superar la Ansiedad por el Futuro mediante la Servidumbre

La Incertidumbre del Final y el Havf (miedo) El mayor enigma de la vida humana es el “futuro” y, en especial, la muerte. Los verdaderos creyentes, así como se arrepienten (tawba, el arrepentimiento) de sus pecados …

La Incertidumbre del Final y el Havf (miedo)

El mayor enigma de la vida humana es el “futuro” y, en especial, la muerte. Los verdaderos creyentes, así como se arrepienten (tawba, el arrepentimiento) de sus pecados pasados, también sienten una profunda preocupación por cómo será su futuro y su último aliento (ḥusn al-khātima, el buen final). ʿAbd al-Qādir al-Jīlānī (que Allah esté complacido de él) explica esta delicada situación de la siguiente manera: “La posibilidad de que su final sea malo les infunde temor”. Como no saben lo que Allah ha decretado para ellos desde la eternidad (“¿Qué requiere el conocimiento de Allah? No lo saben”), nunca relajan su adoración diciendo “ya me he salvado”, ni caen en la arrogancia o la autocomplacencia.

Atravesar la Oscuridad con la Luz

Frente a la oscura e incierta negrura del futuro, la única linterna en manos del siervo es la obediencia a Allah. “Los caminantes hacia Allah entran en la oscuridad con luz. Su luz es la servidumbre a Allah (ʿubūdiyya)”. Los creyentes perfectos, en vez de quedarse paralizados por el miedo y las dudas, avanzan hacia esa incertidumbre con taqwa (la conciencia de Dios), oración, ayuno y lágrimas. Hasta que la muerte llama a la puerta, iluminan ese oscuro corredor con una luz divina, viviendo cada instante con la conciencia de la adoración. Sus temores (havf) no son desesperanza, sino un motor impulsor que los lleva constantemente a las buenas obras.

La Mañana Eterna al Final de la Oscuridad

El final de esta vida terrenal, vivida con el miedo y la luz de la adoración, conduce a una claridad y paz indescriptibles. Aquellos que, en este mundo, temieron el castigo de Allah y se aferraron a la linterna de la servidumbre, “luego irán al paraíso, el lugar más hermoso del otro mundo”. Allí, atestiguan que todas las penas del mundo han terminado y que los temores se han transformado en seguridad, y alcanzan el secreto de la aleya (āya): “Alabado sea Allah, que alejó de nosotros la tristeza” (Fāṭir, 34). Quienes desafiaron la oscuridad del mundo efímero con la antorcha de la servidumbre, son recompensados en el mundo eterno con la luz de la Belleza (Jamāl) de Allah.