Clásicos del Sufismo · junio 20, 2026

La verdadera riqueza y la satisfacción: Liberar el corazón del mundo

La bancarrota de apoyarse en lo efímero En la raíz de las mayores decepciones del ser humano en este mundo yace el confiar en bienes, propiedades o posiciones efímeras como si fueran eternas. La riqueza, el estatus o las …

La bancarrota de apoyarse en lo efímero

En la raíz de las mayores decepciones del ser humano en este mundo yace el confiar en bienes, propiedades o posiciones efímeras como si fueran eternas. La riqueza, el estatus o las personas son como sombras que pueden desvanecerse de nuestras manos en cualquier momento. "¿Cómo puedes apoyarte en lo material y efímero que posees? Por mucho que lo intentes, eso inevitablemente se te escapará de las manos." Aferrarse a lo que está destinado a irse y abandonar la confianza en Allah (Dios), el Eterno y Subsistente, es la verdadera ceguera de la razón.

La satisfacción como el mayor tesoro

La verdadera riqueza no se mide por la cantidad en las cuentas bancarias, sino por el sentimiento de autosuficiencia (istignāʾ, la sensación de no necesitar nada) en el qalb (el corazón). "Confiar en la existencia de Allah es la mayor riqueza.". Geylânî (que Allah esté complacido con él) resume esta satisfacción espiritual con su consejo: "El ser humano no debe ser codicioso, sino satisfecho. La satisfacción es un tesoro inagotable. Lo que está destinado para ti en este mundo está determinado. No irá a otro. Abandona la codicia; aférrate a las causas."

La liberación del corazón

Quien refrena la codicia y se contenta con el sustento lícito que posee, se libera de ser esclavo del mundo y se convierte en su dueño. La persona que expulsa completamente el mundo de su qalb (el corazón) no pierde su equilibrio espiritual, ya aumente o disminuya su riqueza. La verdadera libertad consiste en salir de la prisión de las expectativas efímeras y poseer un qalb (el corazón) perfecto que se satisface únicamente con el riḍā (la complacencia con el decreto divino) de Allah.