La Importancia de la Brújula en el Camino Espiritual
El alma y Satanás a menudo se acercan para desviar al hombre del camino recto, disfrazándose de bondad y adoración. Distinguir si una sensación, un pensamiento o un acto realmente proviene de Allah, o de Satanás o del alma, es uno de los procesos más desafiantes del sufismo. Abdülkadir Geylânî (que Allah lo apruebe) enfatiza que la única balanza inamovible para proteger al siervo de estos peligros es la Revelación Divina y la Sunna Profética. Ordena que cada paso dado, cada inspiración que surge en el corazón, debe pasar por la aprobación de estos dos testigos justos, diciendo: “Encuentra dos testigos para todo lo que comes y bebes; uno sea el libro y el otro la sunna.” Ningún “estado espiritual” o “inspiración” que no se ajuste a la Sharia (Corán y Sunna) puede ser real; de lo contrario, es una desviación.
Evitar los Hevas y las Bid’ahs
Aquellos que colocan su propia razón, sus placeres personales o sus hevas por encima de la religión sufrirán una gran pérdida. Hazrat Geylânî traza un límite muy claro diciendo: “Sigue lo que el Profeta trajo, es decir, el Corán y la Sunna, porque quien los abandone se convierte en hereje.” Aquellos que confunden bid’ahs (formas de adoración inventadas posteriormente) con espiritualidad son, en realidad, juguetes de Satanás. Ya sea un creyente común o un gran wali, todos están absolutamente sujetos a la sharia de Allah. Un derviche auténtico es aquel que sigue los pasos del Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones sean sobre él), paso a paso, comiendo como Él y esforzándose por tener su moral.
Los Secretos de la Verdad Protegidos por la Sharia
A veces, los viajeros del camino espiritual se engañan con ciertos descubrimientos e inspiraciones que han obtenido y caen en el descuido de abandonar las oraciones o reglas aparentes (ibaha). Sin embargo, Geylânî (que Allah lo apruebe) expresa que los límites de la sharia son una armadura que protege la esencia de la verdad. Cuando un creyente tiene una sensación en su mundo interior, primero debe consultar el Corán y la Sunna; si ellos lo aprueban, debe mirar a la fatwa de su corazón y, finalmente, buscar el agrado de Allah. Un siervo que se da cuenta de que ningún caso será aceptado en el tribunal espiritual sin “dos testigos” (el Libro y la Sunna) avanza con seguridad y claridad hacia su Señor sin vacilar.

