Los que trabajan ganan el mundo y el más allá
El Islam ordena la confianza en Dios, pero rechaza con vehemencia la pereza y ser una carga para otros. Es un deber de creyente esforzarse sin descanso tanto para asegurar el sustento terrenal como para construir el hogar del más allá. Abdülkadir Geylânî (q.s.), proclama con las siguientes palabras cómo la pereza arrastra al hombre a la perdición: “La pereza arroja al hombre a terribles precipicios… Haz tu trabajo de forma sólida y sé trabajador. Los que trabajan ganan el mundo. Los que trabajan ganan el más allá”. La persona perezosa no solo se priva de los placeres del mundo, sino que también se priva de las provisiones para el más allá, como la adoración y las buenas obras.
Trabajar es la Sunnah de los Profetas
El verdadero dervismo no es abandonar el trabajo y languidecer en un rincón. Los más grandes amigos de Dios e incluso los propios profetas se han ganado su sustento con el sudor de su frente. “Los profetas trabajaron, pidieron prestado, se aferraron a las causas… Combinaron el esfuerzo con la confianza en Dios”. Buscar una subsistencia lícita es un camino honorable que educa al alma y lo libera de la humillación de extender la mano a los demás. Si alguien, por pereza, mira con avaricia a las pequeñas cosas que la gente dará, perderá el honor de ser creyente y atraerá sobre sí la ira de Dios.
La Destrucción de la Pereza en el Campo Espiritual
No solo en el ámbito material, sino también en el campo espiritual (en la adoración y la educación del alma), la pereza es una catástrofe aún mayor. Advierte a aquellos que albergan falsas esperanzas sin acción, diciendo: “Han consumido su vida con pereza de noche y de día y se han resignado a ello. Con este defecto, esperas bondad de Dios Todopoderoso”. Aquellos que creen que el paraíso y la belleza de Dios son gratuitos están en un gran error. Abrazar los mandatos, evitar las prohibiciones y luchar implacablemente con los deseos del alma no son posiciones que se puedan obtener sin esfuerzo ni cansancio. La felicidad en ambos mundos es simplemente el fruto de un esfuerzo (cehd) interminable.

