Clásicos del Sufismo · junio 20, 2026

La Espada del Tawhid: El Camino para Someter al Ego y Alcanzar la Libertad

El Mayor Enemigo: El Ego La batalla más ardua e interminable de un creyente en la vida mundana (Yihad-i Ekber) no es contra los enemigos externos, sino contra el peligro más insidioso dentro de sí mismo: “el …

El Mayor Enemigo: El Ego

La batalla más ardua e interminable de un creyente en la vida mundana (Yihad-i Ekber) no es contra los enemigos externos, sino contra el peligro más insidioso dentro de sí mismo: “el ego”. Abdülkadir Geylânî (q.s.) describe al ego como un enemigo mimado, testarudo, ciego y que siempre necesita ser disciplinado. Por naturaleza, el ego anhela constantemente lo prohibido, el placer, la arrogancia y la desobediencia a Allah. El Hazrat Geylânî advierte con vehemencia que no se debe conceder ni una pizca al ego, diciendo: “Es un esclavo malvado, solo responde a la fuerza”. Mostrarle una sonrisa al ego y satisfacer sus deseos interminables equivale a poner el collar de esclavitud alrededor del propio cuello.

La Espada del Tawhid y la Armadura del Yihad

Para liberarse del dominio del ego y hacerlo obediente a los mandatos divinos, se necesitan armas sólidas. “Golpea al ego con la espada del Tawhid. Ponte la armadura del éxito para su reforma. Esfuérzate por derribarlo con la flecha del Yihad”. La espada del Tawhid es grabar en el corazón que no hay poder, beneficio o sustento más allá de Allah en el universo. Cuando el ego desea un placer mundano, debe ser impulsado con la lanza de la taqwa (miedo a Allah) y alineado con el bastón de la paciencia. Esta batalla no es una pasión de uno o dos días, sino una Yihad ininterrumpida que debe durar “día tras día, año tras año”. Dejar al ego libre ni siquiera por un momento desperdicia años de logros.

El Secreto para Dejar al Ego Hambriento y Sediento

La forma más efectiva de romper la columna vertebral del ego es restringirle las cosas que desea (incluso si son halál) (Riyazet). “No lo sacies, a menos que estés seguro de que saciarlo no lo extraviará. Si decides saciarlo, que coma todo lo que desee. Y debe actuar en proporción a lo que come”. Llenar el estómago hasta la saciedad, caer en el sueño y vivir en el lujo transforma al ego en un caballo furioso. Los derviches genuinos y los viajeros espirituales no comen, beben ni duermen excepto por necesidad; toman todos los alimentos corporales con la intención de poder adorar a Allah de manera más fuerte. Bajo esta estricta disciplina, el ego se debilita y se ve obligado a someterse a los mandatos del corazón (alma).

Un Caballo Obediente: El Estado de Mutmainne

Como resultado de esta implacable Yihad, el ego rebelde y mimado es derrotado. Supera la etapa de “Levvame” (que se reprende a sí mismo) y alcanza el estado de “Mutmainne” (que ha encontrado paz y satisfacción en Allah). El Hazrat Geylânî (q.s.) anuncia esta victoria única: “Una vez que hayas traído al ego a este estado, podrás viajar sobre su espalda por los mares, océanos y tierras”. Transformado en un caballo obediente, el ego ya no es una bestia que arrastra al siervo al infierno, sino un noble corcel domesticado que lo lleva rápidamente a la morada del más allá. Nuestro Señor se jacta de Su siervo ante Sus ángeles por haber ganado la batalla con su ego.