La Pesada Carga del Conocimiento sin Acción
En la ética islámica, el conocimiento (‘ilmu) es una carga pesada para quien lo posee, que no le beneficia sino que se volverá en su contra, siempre y cuando permanezca solo en la lengua y no se refleje en la vida. Abd al-Qadir al-Geylani (que Allah esté complacido con él), rechaza esperar un grado espiritual sin aplicar lo aprendido a la propia vida, diciendo: “Una afirmación sin una cadena de transmisión (sanad) no puede probarse. El conocimiento sin acción no tiene beneficio”. Esta inquebrantable conexión entre el conocimiento y la acción se explica con las palabras del Profeta Muhammad (la paz sea con él): “El conocimiento llama a la acción; si esta responde, bien; de lo contrario, se va. Solo queda el esfuerzo del estudio”. La persona que no actúa según lo que sabe, no obtiene más que una fatiga sin alma.
Como Corteza que Protege la Esencia
El conocimiento es como la corteza de un árbol espiritual, mientras que la acción (‘amal) es su esencia. Hazrat Geylani describe este equilibrio asombroso diciendo: “El conocimiento es la corteza y la acción su esencia. La corteza permanece para proteger la esencia, el interior se conserva para extraer su aceite; si no hay interior, ¿de qué sirve la corteza?”. El ignorante puede tener una excusa por cometer un error, pero la responsabilidad de un erudito que conoce la verdad pero no actúa en consecuencia es mucho mayor. Porque, según la regla “Al ignorante, una vez… su razón es su falta de conocimiento. Al erudito, siete veces… su razón es que no actúa con lo que sabe”, será considerado mucho más responsable ante Allah.

