Clásicos del Sufismo · junio 20, 2026

La Riqueza de los Corazones Rotos: El Secreto para Transformar la Tristeza en Cercanía Divina

El Lugar Donde se Levanta el Tabernáculo Divino: Los Corazones Afligidos Por naturaleza, el ser humano siempre busca alegría, bienestar y felicidad mundana; percibe la tristeza y la angustia como un desastre. Sin …

El Lugar Donde se Levanta el Tabernáculo Divino: Los Corazones Afligidos

Por naturaleza, el ser humano siempre busca alegría, bienestar y felicidad mundana; percibe la tristeza y la angustia como un desastre. Sin embargo, en la profundidad del sufismo, el quiebre del corazón y la sensación de abandono por parte de las causas mundanas es el momento en que Alá se acerca más a ese corazón. Hazrat Geylani narra un hadiz kudsí transmitiendo esta inmensa buena noticia: “Yo estoy con aquellos cuyos corazones se afligen por mi causa”. Cuando un creyente renuncia a los deseos mundanos por complacer a Alá o es abandonado por sus amigos efímeros, su corazón se quiebra; entonces, la compasión y la luz de Alá irradian directamente a través de esas grietas. Esa tristeza es, en realidad, el mensajero de una divina sanación.

Ser un Huésped Querido del Sultán

El siervo afligido que corta toda esperanza del mundo y de las posesiones transitorias para volverse completamente hacia la Verdad, encuentra una inmensa cercanía divina (ünsiyet). “Recordarle acerca de Él acerca tu corazón a Él. Y entras en la casa de la cercanía, te conviertes en su huésped. A cada huésped se le ofrece hospitalidad, especialmente al huésped del Sultán”. Las simples y pasajeras consolaciones del mundo son reemplazadas por la tranquilidad y el conocimiento que Alá, el Sultán de los Sultanes, otorga directamente. Ese corazón afligido se ha convertido en el más valioso asilo del universo.

Una Prisión Temporal, un Palacio Eterno

Los sufrimientos, la tristeza y las enfermedades que se experimentan en este mundo transitorio son el precio de la felicidad eterna (ferahlık) en el más allá. Aquellos que derraman lágrimas por Alá y sienten pena en este mundo, al llegar a la morada del más allá, expresarán el más sublime agradecimiento diciendo: “Alabado sea Alá, Él ha quitado nuestra tristeza” (Fatir, 34) 17. Mientras aquellos que se distraen con las risas falsas del mundo ruedan hacia una oscuridad eterna; aquellos cuyos corazones están afligidos por amor a Alá alcanzarán una sonrisa eterna en ambos mundos, iluminados por el amor divino.